¿Cómo empezar un proyecto y no morir en el intento? #ArchivoAZ

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Vivimos nuevos tiempos en el área de la educación, especialmente en las primeras etapas. Se buscan nuevos métodos, nuevas estrategias y nuevas vías para conocer y llegar, realmente, al corazón de los intereses de nuestros alumnos.

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Sin embargo, los docentes que trabajamos por proyectos no hemos descubierto nada que nuestros “antepasados” no nos hubieran mostrado, tan sólo hemos intentado mejorarlo.

María Montessori (1870-1952) apostaba por un método educativo caracterizado por el énfasis en la actividad dirigida por el niño y la observación por parte del profesor. Esta supervisión tiene la intención de adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo. El propósito básico de este método es liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle en un ambiente estructurado.

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Por lo tanto, el conocimiento que se realice en el aula se iniciará desde el niño, y no desde fuera hacia dentro a modo de “imposición”. Así, podríamos definir los proyectos como:

Investigaciones realizadas en el aula con los niños y que suelen surgir con cualquier acontecimiento casual, una experiencia provocada por el profesor, un centro de interés que afecta la vida del colegio, una idea de un niño, un problema, un acontecimiento con repercusión en la clase, una iniciativa, una visita, la entrada de un animal al salón de clases. Una forma de trabajar en la que se construye el aprendizaje entre todos.

Muchos maestros coinciden en este método pero les surgen dudas e inquietudes en cómo emprenderla, sobre todo en la educación infantil. Hay compañeros que no dejan de preguntarse ¿Cómo nace el deseo de aprender sobre un tema en concreto en los niños?, y sobre todo: ¿Cómo llega el maestro a ese punto con su grupo? Ese es el inicio de un proyecto y este artículo busca desmenuzar su arranque en el aula.

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  1. Búsqueda de intereses

¿Cómo los alumnos de entre 3 y 6 años (edades tempranas) eligen por cuenta propia un centro de interés?

Que sean pequeños no significa que no tengan preferencias, de hecho, llevados por su curiosidad, comienzan muy pronto a explorar su entorno y su afán por descubrir les hace tener más disposición e iniciativa por aprender.

Prestemos especial atención a aquellas que caracterizan al desarrollo cognitivo…

Los niños de estas edades utilizan dos medios fundamentales para el conocimiento de la realidad que les rodea: el juego y el lenguaje.

A través del juego, disfrutan experimentando, manipulando, ordenando, enumerando y clasificando objetos y elementos de su entorno. Además, acompañan sus juegos con comentarios, diálogos y explicaciones. El desarrollo del lenguaje y el uso progresivamente más adecuado que hacen de él contribuye a construir su pensamiento y les ayuda a comprender e interpretar la realidad.

Reflexiona sobre ambos medios, porque serán dos buenos canales de transmisión/orientación de intereses.

Las propias características de este período evolutivo nos guiarán en el camino de búsqueda y creación de situaciones que sean más afines con los intereses de los niños.

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  1. Crea situaciones de interés o una propuesta interesante

Aquí tenemos dos opciones.

Por un lado, el catalizador para que surja el tema de un proyecto puede ser:

  • Una lluvia de ideas: sin ir más lejos, podemos preguntar niño por niño sobre qué les gustaría aprender. Cuando están acostumbrados a trabajar en esta dinámica, participan mucho, porque saben que depende de ellos. Si estás comenzando te costará un poco, pero siempre puedes preguntar qué les gusta jugar, cuál es su animal preferido, qué cuento les contaron sus padres más recientemente, provócales con preguntas sobre su realidad cercana y surgirá algo que compartan o tengan en común y sea motivo de debate.
  • La lectura de un cuento: sácale partido a la biblioteca de aula con sesiones de cuentacuentos. Normalmente el cuento despierta muchas dudas, preguntas o inquietudes. No sería la primera vez que si el protagonista del cuento es un animal, se comience a investigar sobre él. Ahí tienes el inicio de un proyecto.
  • Una excursión: podemos escoger una granja-escuela, porque da mucho juego para este método y tienes un campo muy abierto para trabajar. Pero cualquier excursión puede detonar una investigación para la clase (museos, parque natural, fábricas, biblioteca municipal, teatro, etcétera).
  • El inicio de curso: es un momento en el que se suele comenzar un proyecto muy típico, pero a la vez muy importante para los niños. O se le da nombre a la clase (los piratas, los vikingos, los canguros…), o “adoptamos” una mascota. Esto último, quizá sucede más en el aula de 3 años para que tengan un punto de referencia para identificarse con el colegio y sobre todo con su aula, favorece el período de adaptación.
  • Una fecha especial: Día de muertos (proyecto sobre el miedo), día especial en tu comunidad (proyecto sobre los castillos, o los caballeros), día de la paz (proyecto sobre la interculturalidad o “somos amigos”), Navidad (proyecto sobre Rodolfo el reno), carnaval (proyecto sobre algún oficio, o sobre las profesiones de los padres de familia), día de Pascua (proyecto sobre el Conejo de Pascua), el cambio de estación… en fin, el abanico de posibilidades es muy extenso.
  • Una situación puntual ocurrida en clase: ¿Quizás algún compañero se fue de viaje? ¿Por qué no averiguar más sobre el país al que fue? Esto resulta muy beneficioso en las escuelas con una convivencia multicultural significativa.

Por otro lado, que tú mismo, maestro, propongas dos o tres temas afines a sus intereses y que tengan buen contenido para desarrollar. La lista de centros de interés es infinita, pero de cara a la llegada de la primavera, si te interesa investigar sobre el crecimiento de una flor, proponlo.

Debe tenerse en cuenta que estamos en un proceso de enseñanza-aprendizaje continuo y recíproco. Aquí el maestro abandona aquellas clases magistrales en las que “él habla y los otros escuchan y callan”; es un proceso en el cual las investigaciones pueden ser propuestas por cualquiera de los agentes que intervienen en la educación escolar.

  1. Elección “democrática”

Todos los comentarios anteriores (ideas, temas, propuestas, etcétera) es conveniente anotarlos en la pizarra, en una hoja, donde sea, pero que se vea bien y esté ordenado en una lista, porque llega el momento de votar los temas surgidos o propuestos.

Puedes apoyar la lectura de los títulos de los temas con un dibujo representativo, especialmente en el nivel de 5 años. Si han salido los leones, las serpientes y los peces, escribe la palabra en letras mayúsculas al lado del dibujo que lo representa (sin notarlo, los alumnos se familiarizan con la lectura logográfica).

La votación es algo simple, pero complicado a la vez. Es más visual y “transparente” cuando cada uno sale a la pizarra y pone un palito o cruz al lado del dibujo que representa el título del tema que les interesa. Es imprescindible asegurarse de que cada niño vote, y que con el resultado final todos estén motivados.

En esta actividad trabajas implícitamente muchas cosas. Tu proyecto ya ha empezado: normas, educación en valores, lógica-matemática, iniciación a la lectura… ya estás en marcha con sólo una sesión, imagínate lo que se va desprender de la investigación final.

Recordemos que es imposible obviar el concepto de “globalización”, el cual caracteriza la etapa de educación infantil. Este tinte pedagógico siempre estará a nuestro favor, de ahí que sea tan enriquecedor trabajar con niños de edad temprana.

Espero haber allanado el camino en esta aventura que muchos de ustedes están pensando en poner en marcha.

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