Museo de los niños

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“Prohibido no tocar” y “Aprender jugando” fueron las máximas que debían regir en el Museo de los Niños, un espacio educativo-recreativo que el 5 de agosto celebra sus primeros 30 años de existencia.

Un gran laboratorio para experimentar y explorar. Un sitio donde se permitiera tocar, resolver, explorar, inventar, relacionar, crear, participar y responder. Debía ser algo diferente que no se pareciera a los museos tradicionales. Una nueva opción para educar mediante la recreación, estimular el aprendizaje por medio del descubrimiento, enseñarle al niño un camino al conocimiento que parte de las cosas simples que lo rodean y lo lleva a otras más complejas.

Con base en estos criterios, a principios de la década de los setenta, Alicia Pietri de Caldera concibió la idea de crear un museo para niños y jóvenes venezolanos.

Hoy, luego de 30 años de servir a las niñas y los niños de Venezuela, se puede decir que el Museo de los Niños ha cumplido su misión:

  • Más de 6 millones de visitantes han interactuado con las exhibiciones que, además, aumentan en número y se renuevan para ir acordes con los avances de la ciencia y la tecnología. Destacan innovaciones como: el Mundo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (tic); nano, una miniatura inimaginable; el satélite Simón Bolívar; el original Trompo de la Alimentación, y la Carrera Espacial: una cronología desde los chinos en el año 1232 hasta el próximo lanzamiento del satélite Miranda;
  • Son miles los jóvenes que, como “Amigos guía”, han colaborado con los visitantes para hacer más grata su visita;
  • Los docentes lo ven como una herramienta de apoyo para transmitir conocimientos a sus alumnos, y
  • Los padres y representantes, interesados en ayudar a sus hijos a prepararse para el futuro, encuentran en las exhibiciones un soporte para tocar temas que —a veces— resultan difíciles
    de explicar.

Los años han pasado, mucho ha cambiado en el mundo y en el país, los niños se han vuelto más curiosos, el ritmo es más intenso; sin embargo, el Museo de los Niños se ha mantenido fiel a sus objetivos y ha permanecido abierto para todos los que quieren aprovechar lo que les ofrece: una puerta abierta al conocimiento.

Mantener al museo en excelentes condiciones de infraestructura y actualización tecnológica requiere el esfuerzo constante de un equipo que trabaja para optimizar los recursos financieros e inversiones necesarias.

La labor del museo ha ido más allá de las exhibiciones: se han publicado folletos que contribuyen a reforzar los conocimientos de la población joven y, de manera continua, se realizan talleres de actualización para los docentes y se diseñan rutas sobre temas específicos para los niños.

Paso a paso

A principios de 1974 se tenía clara la idea del Museo de los Niños de Caracas. El gran reto era cómo materializar un museo bajo un enfoque participativo, de avanzada… diferente. Cómo crear un aula sin muros. Desde el principio se estableció como misión contribuir a la formación y recreación de la infancia mediante la divulgación de la ciencia, la tecnología, el arte y los valores fundamentales de la sociedad venezolana. Así se estableció en el artículo 4o del Acta Constitutiva de la Fundación Privada Museo de los Niños.

Para que el museo no fuera sólo un hermoso pensamiento, se conformó un equipo de investigación, diseño y montaje capaz de enfrentar los retos que planteaba el desarrollo de una institución con características especiales —dedicada a los niños y niñas de Venezuela— y profundamente comprometido con la misión del proyecto.

Los investigadores visitaron los centros y museos más avanzados del mundo para conocer las últimas innovaciones sobre la materia, con la idea de aprovechar sus experiencias y utilizarlas, poniendo especial interés en adaptarlas a las necesidades de Venezuela.

Para determinar las áreas del conocimiento y las edades de los usuarios a quienes se dedicaría el Museo de los niños —el primero en América Latina— se consideraron los siguientes elementos:

  • Análisis de sus intereses, documentados mediante encuestas: la curiosidad infantil prefería lo contemporáneo, la tecnología y la ciencia;
  • Características del niño y el joven venezolano;
  • Necesidad de reforzar los conocimientos adquiridos en la escuela;
  • Insuficiencia de talleres o institutos infantiles dedicados a la ciencia y donde pudieran aprenderse principios científicos mediante el juego, y
  • Convicción de que un museo de ciencia y tecnología tiene un papel destacado en la popularización y difusión de los conocimientos indispensables para mejorar la calidad de vida de las generaciones futuras.

Las áreas básicas del museo son: Biología, Comunicación, Ecología y Física, presentadas por medio de exhibiciones y experiencias dirigidas a niños y niñas de entre 6 y 14 años. Además, se presentaría a los visitantes un “Viaje al país maravilloso: Venezuela” que recorre su geografía e historia.

Los espacios se adaptaron utilizando la cámara oscura, con lo cual se intentó desaparecer el muro, relegándolo a un segundo plano. El visitante no percibe paredes, se siente sumergido en un asombroso mundo de experiencias; se dejaron al descubierto secciones de la estructura: tubos, conductos, sistemas y servicios para fomentar la curiosidad y estimular la fantasía.

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Nació Museito

El museo requería un símbolo para que el público lo identificara; Jorge Blanco ganó un concurso con una propuesta basada en la combinación de dos aspectos: el mundo de la ciencia y los niños. En sus propias palabras:

Para representar la ciencia se usa el átomo; es el símbolo más empleado. Pensé en el arcoiris porque representa la luz, algo básico en el universo. Además, es mágico y fascina a los niños. Busqué una representación que tuviera tanta fuerza como algunos personajes de tiras cómicas. Un niño simpático, curioso y juguetón: Museito.

Hoy, después de 30 años, el Museo de los Niños tiene un bien ganado prestigio, nacional e internacional, como centro educativo-recreativo. Este nuevo aniversario nos encuentra llenos de optimismo. Recordamos a su fundadora, Alicia Pietri de Caldera, cuyo ejemplo de constancia, tenacidad y dedicación es una motivación para renovar el compromiso de continuar trabajando al servicio de la infancia de nuestro país.