Educación AZ
14 marzo, 2019

Autoestima Infantil

 

La autoestima se puede definir como la diferencia que existe entre nuestro “Yo Real” y nuestro “Yo Ideal”. Esta autoestima está influenciada básicamente por la historia previa de éxitos o fracasos, la dificultad de la tarea o la propia autopercepción sobre la ejecución.

Las personas en general y los niños en particular, podemos atribuir a determinadas causas los éxitos o fracasos mediante estilos atribucionales de pensamiento. Habría variables más o menos estables, y variables externas o internas a las que atender en este sentido.

Por ejemplo, suspender un examen de matemáticas podría tener multitud de explicaciones, como que el examen sea difícil (variable externa, inestable), que no se haya estudiado suficiente (variable interna, inestable), o que se tenga la creencia de tener pocas aptitudes para la asignatura (variable interna, estable).

¿Cómo mejorar la autoestima? Psicología infantil

Para lograr forjar una autoestima sana, en términos generales, podemos decir que en edades tempranas se recomienda atribuir a variables internas los éxitos- por ejemplo: “Lo has conseguido porque eres muy bueno en eso y te has esforzado mucho”. En lo que respecta a los fracasos, debemos desdramatizarlos, y atribuirlos a variables externas y/o inestables, como por ejemplo: “Hoy estás muy nervioso… puedes esperar tu turno igual que hiciste ayer.”

En este sentido, NO es lo mismo decir “eres muy nervioso” o “siempre estás nervioso”, que “hoy estás nervioso/a” (pero ayer no lo estabas…). La primera afirmación apunta al ser, a lo poco cambiable, a la esencia de la personalidad, y hará con mayor probabilidad que un niño se autoetiquete y en cierta medida, adopte comportamientos o actitudes acordes a esa categoría.

Sin embargo, con la segunda afirmación, se atribuyen los comportamientos a variables externas y/o inestables, dando la oportunidad a que el niño tenga la percepción de que pueda cambiar sus áreas de mejora controlando por tanto el contexto que le rodea.

Por todo esto, resulta de vital importancia adecuar nuestro lenguaje cuando hablemos con nuestros hijos, o cuando hablemos a otros adultos con ellos presentes, para seguir construyendo una autoestima sana.

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