Entre lo cursi y lo profundo: Play, Pausa, Rec, Mute, de Anaité Ancira

Captura-de-pantalla-2018-11-08-a-la(s)-17.48.04

 

Tres palabras en inglés y una en español que pertenecen todas a un mando a distancia. ¿Es la vida vista desde el sillón? ¿Como cuando vemos videos familiares? ¿O es un cuarto de edición en donde se hace una versión más acabada de nuestros recuerdos?

 

Este primer libro de Anaité Ancira es sobre todo un libro de poesía, una voz auténtica, un canto siempre vigente al amor, al adiós, al dolor, a la onomatopeya. Es entrar al cuarto del yo lírico y verla recordar, mientras se toma su café, fuma, escribe una línea y vuelve la cara a la ventana para recordar algo más mientras escucha el ruido de su calle, que es la calle de todos.

 

 

fuera de mi cuarto donde está el resto de mi casa que se ha ido

 construyendo sola mientras yo todavía no llego

 

El primer apartado de este libro es un ejercicio purgativo, la película sin cortes ni edición. No hay versos ni pausas, sólo ese corazón de pollo que se apachurra más al recordar el brócoli, la cebolla y el hígado que servían en casa del abuelo; se despierta cuando escucha a los perros de la calle o a Bob Dylan o a Miles Davis o la aspiradora de los vecinos, sin que ningún sonido sea más importante o más profundo que el anterior; se ubica el mismo corazón en esa geografía ensoñada —pero no imaginaria— entre las coordenadas de su stream of consciousness.

 

 

cuando me den ganas de decir tu nombre

voy a decir                            puerta

 

Explorando la cualidad de los sonidos como catalizadores de los mentados recuerdos de la autora, ella misma propone una serie de onomatopeyas de los ruidos de una casa a la que se regresa con ánimo nostálgico: se abre una puerta, pasa un avión, zumba una mosca latosa, un mazo aplana unas pechugas, unos sapos dan brinquitos, el sonido de las cosas al desaparecer… pufffff

 

al final el amor dura un toquecito

 

Son los sonidos del silencio de los que hablaban Simon & Garfunkel, más precisamente los del vacío, de la ausencia. Ruidos que evocan una sombra, un calor, una voz, un cuerpo que ya no está. Los ruidos no se conjuran… simplemente pasan y se van, sin saludar o despedirse.

 

Qué tontería

pensar

que puedes cambiar el curso

de lo que no es

aunque algunos días te sientas

op – ti – mis – ta

y hasta tomas otra ruta

(el camión

en lugar del metro,

otra calle

en lugar del eje)

lo que hoy no es,

no es desde hace tiempo.

 

No hay una forma de decir las cosas, nos dice la poeta al mismo tiempo que descubre cómo decir esto, cómo hacernos entender que es igual quedarse callado, que un Alka – Seltzer es a la cruda lo que la peda es al amor, que las recetas que se atribuyen a Sor Juana encierran tanta sabiduría como sus poemas, si se sabe leer entre líneas, que no por escribir “corazoncito” se es cursi ni que por no pertenecer a los círculos de poesía este libro deja de ser profundo, sabio y encantador.

 

Play, Pausa, Rec, Mute

Anaité Ancira

2018

Rodrigo Porrúa

70 pp.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *