Las Instituciones de Educación Superior en México: Origen y evolución

Por Fernando Hernández López.
Docente de la Licenciatura en Educación Primaria del Benemérito Instituto Normal del Estado, “Gral. Juan Crisóstomo Bonilla”, Puebla.-

 

 

Las Instituciones de Educación Superior (IES) fueron creadas para ejercer libertad de pensamiento y libre flujo de ideas, pilares fundamentales que propician las condiciones para el desarrollo del conocimiento a través del estudio y la investigación.1 Así concebidas, la Universidad es una de las instituciones sociales de mayor influencia que el hombre ha creado para el desarrollo cognitivo de sus capacidades, cuyo producto encabeza los sabios tributos de la cultura.

Su desarrollo histórico ulterior empata con la influencia de las organizaciones sociales del Estado y el poder cultural reciclado con los aportes de la Ciencia y la Tecnología. Hoy, el axioma operante que define su función social2 sobre el encargo de formar las profesiones tiene como propósitos fundamentales: contribuir a los procesos de producción, promover los principios de la democracia, coadyuvar la competitividad y favorecer el mejoramiento de la realidad del país.3 En estos enunciados se tejen los valiosos componentes que definen a las IES como el mejor bien cultural para el progreso de la sociedad que las construye. Veamos brevemente cómo fueron estos hechos en nuestro país.

La educación superior en México inicia en el siglo XVI, cuando la Corona Española crea la Real y Pontificia Universidad de México por Cédula Real el 21 de septiembre de 1551,4 siendo las primeras en provincia, en San Luis Potosí, Puebla y Guadalajara. Las cátedras abarcaban teología, filosofía, derecho y medicina. A finales del siglo XVIII, se crearon el Colegio de Minería y el Jardín Botánico (1772). Cuando se logró la Independencia surgieron los colegios de San Ildefonso, San Gregorio, San Juan de Letrán y Minería, la Escuela de Medicina, la Academia de San Carlos y el Colegio Militar, muestra suficiente del poder intelectual y político centrado desde entonces, en la capital del país.5 Por su carácter liberal, Valentín Gómez Farías instituye la primer reforma importante al sistema educativo del país, inspirado en las ideas del doctor José María Luis Mora para desplazar la educación clerical e impulsar una nueva educación científica y abierta al progreso, de esta forma fue suprimida la Real y Pontificia Universidad de México y en su lugar se propusieron los Establecimientos de Estudios Superiores, medida que posteriormente Santa Anna omitió.

Los hechos sucesivos de la historia impidieron un avance para la educación superior en México. El triunfo de la República fue el reinicio de una nueva vida para los proyectos de desarrollo intelectual de los científicos y pensadores que deseaban facultarse en la ciencia a favor de una renovada visión cultural del país. La Ley Orgánica de Instrucción Pública, emitida el 2 de diciembre de 1867, a cargo de Gabino Barreda, reguló una nueva escuela básica, universal, gratuita y obligatoria, creando así la Escuela Nacional Preparatoria, fuente de saber y progreso intelectuales, adosada a las bases de la filosofía dominante desde Europa.

La ley, modificada en 1869, estuvo orientada a la creación de estudios profesionales y dirigida a la formación en jurisprudencia, medicina, agricultura y veterinaria, ingeniería civil, topografía de las minas, mecánica y otros.6 El positivismo, como doctrina reinante, mantuvo los principios sistémicos de planes y programas educativos durante el siglo XIX y parte inicial del XX.7

Durante su gobierno, Porfirio Díaz benefició el fortalecimiento del sistema educativo nacional apoyando, en 1878, la creación de la Escuela Nacional de Jurisprudencia y en tiempos próximos a esta década y a la siguiente, otorgó las facilidades para fundar las escuelas normales de Guadalajara, Puebla y Jalapa, así como el Instituto Geológico Nacional y el Instituto Médico Nacional, dando paso a las primeras investigaciones formales en el ramo de la biomedicina y la minería. Con Justo Sierra, su principal colaborador en materia educativa, se respaldó la creación de la Secretaría de Instrucción y Bellas Artes, en 1905.

Con la promulgación de la Ley Constitutiva de la Escuela de Altos Estudios, expedida el 22 de septiembre de 1910 se crea la Universidad Nacional de México, la máxima casa de estudios donde, a partir de ese momento, se gestarían notables profesiones que habrían de asistir a las necesidades sociales del país y generar nuevos conocimientos a favor de la ciencia, la tecnología, el arte y la cultura. En los períodos siguientes y durante los breves momentos de Francisco I.

Madero y Victoriano Huerta, no hubo grandes avances para la educación. Fue hasta el Congreso Constituyente de 1917 cuando “el litigio de la educación entre las fracciones constitucionales se centró en la cuestión del laicismo y la participación de la iglesia católica”, el Artículo 3º Constitucional se promulgó como garantía social para el progreso de la nación en desarrollo, abrogando la Secretaría de Instrucción Pública al tiempo de convertir algunos centros de investigación en departamentos universitarios autónomos, con cargo al Gobierno Federal. Con esta disposición y la introducción de los instrumentos técnicos, se creó la Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, la Facultad de Química y la de Comercio.

En 1921 se crea la Secretaría de Educación Pública (SEP), nombrando a José Vasconcelos para dirigirla. En su labor realiza el primer proyecto educativo global para atender, con especial esmero la situación iletrada del pueblo mexicano.8  Funda asimismo, en 1922, la Escuela de Salud Pública y al año siguiente, la Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo, Estado de México. Al tiempo de avanzar por la línea de la tecnología e impulsar el desarrollo industrial del país, se creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN) en enero de 1936, uniendo los cuadros de obreros (prevocacionales), técnicos (vocacionales) y profesionales (Escuelas superiores y nacionales) para promover las carreras de Ingeniería, Administración y Economía, entre otras. Con el mismo carácter socialista, se fundó la Universidad Obrera para dar oportunidad de estudio a la masa de trabajadores y a sus hijos. Y en la misma época se fundó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Los sectores importantes de la iglesia, la burguesía y las clases políticas gobernantes permitieron —con el debate y sus propias versiones políticas— el retorno de la tendencia eclesiástica a la educación, con especial influencia en el nivel superior, motivo que dio origen a las universidades privadas, así surgieron la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y la Universidad Iberoamericana en 1935, y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Para 1950, el país tenía 8 universidades públicas: la unam y las de Sonora, Sinaloa, San Luis Potosí, Guadalajara, Yucatán, Puebla, y la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Cinco universidades privadas: la UAG, la Femenina de México, el ITESM, la Iberoamericana y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

A finales de los cincuenta, Jaime Torres Bodet refuerza los propósitos y actividades del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y, en el ámbito de la educación superior, reestructura los programas de estudio en la mayoría de las carreras de la unam y el ipn para adecuarlas a las necesidades del país.9  Por su parte, El Colegio de México (Colmex) inauguró, en 1961, sus Centros de Estudios Históricos, de Relaciones Internacionales, Lingúisticos y Literarios, Económicos y Demográficos, solicitando la participación de especialistas internacionales.10 Durante la década de 1960 la educación progresó, principalmente en materia artística, expresiones de las Bellas Artes y fomento de una educación cultural más abierta y participativa.

Más adelante se crearon el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en 1974, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) con tres campus, y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), 28 nuevos institutos tecnológicos regionales, 17 institutos tecnológicos agropecuarios en zonas rurales, y 3 de ciencia y tecnología del mar para las ciudades costeras. En 1980 comenzó una baja considerable en la infraestructura y atención de la educación superior.

Se le dio preferencia a las universidades particulares y mayor cuidado a una serie de museos de resguardo nacional y cultura histórica, como el de las Culturas Populares y el del Templo Mayor de la ciudad de México. Finalizando esta década, se inicia una renovación del sistema educativo nacional desde su marco político y sus funciones sociales. Con la administración de Carlos Salinas de Gortari surge el Plan Nacional para la Modernización Educativa y se expide la Ley General de Educación —que sustituye a la Ley Federal de Educación—, enfocada a los requerimientos del Tratado de Libre Comercio (TLC), suscrito con Estados Unidos y Canadá.

Desde el final el siglo pasado y en el inicio de éste se continúan los programas y vigorizaron otros para mejorar las relaciones internacionales y articular su estructura académica con el mercado laboral y los procesos de calidad exigidos en la globalización imperante, considerando que, para lograrlo, es imprescindible adoptar en la vida de las instituciones los procesos de Acreditación y Certificación Institucionales como ejercicio permanente en la calidad de los servicios y la profesionalización de la función educativa11 compatible con las exigencias de desarrollo del nuevo milenio.

La universidad de hoy y todas las Instituciones de Educación Superior (IES) del país han de concertar sus principios en constante renovación con las novedades científicas y los avances tecnológicos —de la mano con las transformaciones y exigencias internacionales—, para integrar sus propósitos y metas al concierto global de una sociedad moderna, activando los procesos de investigación y producción académica, actualizando sus desempeños, vigorizando su calidad, evaluando sus resultados y reestructurando sus planeaciones. Nada es estático, todo es versátil.

Bibliografía

Bolaños Martínez, Víctor F., Compendio de la Historia de la Educación en México, Porrúa, México, 2002. Clark, Burton R., Las universidades modernas: espacios de investigación y docencia. Coordinación de Humanidades, Miguel Ángel Porrúa, México, 1997. Garrita, Andoni, “Postgrado y Desarrollo Nacional 1980- 1990”, en Educación y Desarrollo Nacional, IIE-UNAM, México, 1992. Latapí Sarre, Pablo, Un siglo de Educación en México, 2ª reimpresión, fce, México, 2004. Rangel Guerra, Alfonso, La educación superior en México, Colmex, México, 1983.
SEP, Equidad, Calidad e Innovación en el Desarrollo Educativo Nacional, México, 2005. Solana, Fernando, Educación, visiones y revisiones, Siglo XXI, México, 2006. Torres Bodet, Jaime, Textos sobre Educación, Conaculta, México, 2005. Villaseñor García, Guillermo, La función social de la educación superior en México, unam, México, 2003.

NOTAS

1 José Sarukhán Kermes, Educación, visiones y revisiones, en Fernando Solana (coord.), Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo, Siglo XXI, México, 2006, pp. 143.
2 Ibid., pp. 82- 84.
3 Id., p. 84.
4 Andoni Garrita, “Postgrado y Desarrollo Nacional 1980-1990”, Educación y Desarrollo Nacional, IIE-UNAM, México, 1992, p. 135
5 Víctor H. Bolaños Martínez, Compendio de la Historia de la Educación en México, Porrúa, México, 2001, p. 24.
6 Alfonso Rangel Guerra, La Educación Superior en México, Colmex, Jornadas 86, 2ª edición, México, 1983, p. 13.
7 Pablo Latapí Sarre, Un siglo de Educación en México, 2ª reimpresión, fcm, México, 2004, p. 74.
8 Jaime Torres Bodet, Textos sobre Educación, Conaculta, México, 2005, p. 82.
9 Pablo Latapí Sarre, Un siglo de Educación en México, op.cit., p. 86.
10 Jaime Torres Bodet, Textos sobre Educación, Conaculta, México, 2005, p. 112.
11 Equidad, Calidad e Innovación en el Desarrollo Educativo Nacional, sep, México, 2005, p. 315 y 323.

3 comentarios en “Las Instituciones de Educación Superior en México: Origen y evolución

  1. Alain
    5 junio, 2013 at 13:29

    Hola

    Tengo una duda sobre lo escrito en este texto.

    Dado que la Universidad de Nuevo León (desde 1971 Universidad Autónoma de Nuevo León) se fundó en 1933, se debe de considerar como una de las universidades públicas que en 1950 existían, por ello, en 1950 había 9 universidades públicas, y no 8. Si estoy equivocado, entonces porqué se menciona que en ese año había 8.

    Gracias ¡

    Alain

    1. educación y cultura az
      5 junio, 2013 at 14:52

      Hola, Alain:

      Ignoramos por qué el autor del artículo no incluyó a la UNL en su inventario; en efecto, contándola serían nueve las universidades públicas mexicanas en 1950.

      Gracias por tu comentario y saludos cordiales,

      Revista AZ

      1. Zachary
        29 octubre, 2013 at 17:16

        Hola
        respecto a la pregunta, no será porque la Universidad de Nuevo León no fue considerada como “Universidad” hasta 1971, porque tengo entendido que una escuela debe tener ciertos requisitos para ser considerada como instituto, universidad, etc.?

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