Producción de patentes

En México, la producción de patentes es de alrededor de 500 solicitudes anuales relativas al desarrollo científico e innovación tecnológica, según el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Muy pocas si las comparamos con las casi 5 mil registradas anualmente en Estados Unidos. Sin embargo, de acuerdo al Estudio Comparativo de Universidades Mexicanas (ECUM) 2011, se corrobora la preponderancia cuantitativa y cualitativa de las instituciones públicas de educación superior como las mejores generadoras de investigación científica y las que más aportan al desarrollo tecnológico del país.

Tanto la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) —que ocupa la primera posición en el registro y la solicitud de registro de patentes en la entidad—, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a través de sus institutos y centros de investigación nacionales son un buen ejemplo de la calidad de la investigación científica que se desarrolla en sus laboratorios.

Hablar de patentes es entrar en el terreno de la competitividad internacional, pues tras éstas se encuentra el hallazgo sin precedente de uno o más investigadores. Su registro ante los órganos autorizados, como es el caso del IMPI, implica una búsqueda por todo el mundo, precisa el titular de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Centro Universitario de Vinculación de la BUAP, Jaime Cid Monjaraz: “En el escenario nacional, la BUAP se ubica en el quinto lugar, pero entre éste y el próximo año podría desplazarse al tercero, ya que se encuentran 36 solicitudes de patentes en proceso de registro”.

El primer lugar en el país lo ocupa el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) con 47 solicitudes de registro de patentes, seguido de la unam con 31, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) con 13 y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) con 13.

La Máxima Casa de Estudios de Puebla se coloca en la quinta posición nacional con 11 solicitudes de patentes tramitadas hasta 2011, año en el que se registró una tendencia a la alza en este rubro, sumando 36 hasta lo que va de 2012, aunque en lo que va del año “están ingresando cuatro solicitudes por mes” de investigadores de esta casa de estudios.

Programa de Apoyo al Registro de Patentes

En la primera década de este siglo xxi, las solicitudes de registro de patentes por parte de investigadores de la buap se mantuvieron en una por año, con excepción de 2004, en que se tramitaron tres. Sin embargo, a partir de la creación del Programa de Apoyo al Registro de Patentes en 2011 el número se incrementó significativamente.

Al respecto, Jaime Cid Monjaraz afirma que en 2010 se registraron cinco, en 2011, 11, y en este año han ingresado 25 solicitudes de registro de patentes al Programa en diversas disciplinas científicas. Así, entre las 36 que se encuentran en proceso ante el IMPI, y que podrían resolverse en un plazo no mayor a dos años, existen seis en el área de farmacéutica, cinco en física, 11 en energías alternas y ocho en agrobiotecnología, entre otras áreas.

En la opinión de Cid Monjaraz, existe una tendencia a proteger la propiedad intelectual de los investigadores, lo que es un indicador “de la buena investigación que se realiza hoy en las universidades”.

—¿Por qué es importante una patente?

—En primer lugar, es una protección del trabajo intelectual. Habla de pertinencia, así como de competitividad porque la revisión de solicitudes de patente es a nivel mundial: se compite con distintas universidades del mundo. Y por último, yo destacaría que la investigación universitaria tiene un alto nivel, ya que el producto de su investigación tiene un impacto y beneficio directo en la sociedad.

Tradición en investigación científica

Como universidad autónoma, la buap tiene una historia de más de 50 años en la docencia y la ciencia: sus academias y grupos de investigación han alcanzado un grado de desarrollo y consolidación en cada una de las disciplinas de la ciencia, las humanidades y la tecnología.

Las solicitudes de registros de patentes son una muestra de ello. A la fecha, se encuentran en trámite 36 solicitudes de registro que abarcan diversas disciplinas científicas. En el área de la salud, por ejemplo, los investigadores Honorato Azucena Coyotécatl, Josefina Castañeda Camacho y Óscar Miguel Sabino Moxo presentaron el proyecto “Sistema de medición y monitoreo de la frecuencia cardíaca a través de la red celular”.

Se trata del diseño de un dispositivo biomédico para realizar un monitoreo del ritmo cardíaco a distancia, de bajo costo y gran utilidad en pacientes diabéticos, en condición post-infarto del miocardio o con poca movilidad. Así también, “Formulación farmacéutica de decavanadato de 4-dimetilaminopiridinio y sus derivados, para la prevención y tratamiento del síndrome metabólico, obesidad y diabetes tipo 2”, de los investigadores Enrique González Vergara, José Ángel Francisco Flores Hernández, Samuel Treviño Mora, Aarón Refugio Pérez Benítez, María del Rosario Larios Orgen y Eduardo Sánchez Lara. Como su nombre lo indica, es un compuesto farmacéutico para prevenir la aparición de dicho síndrome.

En “Proceso para la producción de biodiesel mediante radiación solar como fuente de energía”, la doctora Griselda Corro Hernández diseñó un método de bajo costo para la producción de biodiesel, con un procedimiento que utiliza aceites de fritura usados y vegetales no comestibles, que sustituyen el uso de aceites vegetales refinados de alto costo.

En “Método y herramienta para representar música en color”, Félix Augusto César Pérez Córdova propone representar música en color, a partir de la construcción de una escala temperada sobre la gama de colores con la misma fórmula con que se construye dicha escala en música. Las 12 frecuencias seleccionadas se comparan con las 12 notas musicales. En otro ámbito del saber, los investigadores Arturo Fernández Téllez y Guillermo Tejeda Muñoz inventaron un dispositivo electrónico para la detección de señales producidas por detectores que reaccionan al paso de partículas subatómicas cargadas eléctricamente y  que generan un pulso negativo de muy corta duración. Se encuentra registrado como “Contador lógico de partículas”.

A su vez, en “Sistema informático explorador de tendencias electorales”, Guillermo de Ita Luna construye un juego de congestión que permite realizar una búsqueda para los puntos singulares en el sistema de competencia, lo cual permite predecir al posible ganador de una competencia electoral específica.

Otro ejemplo, “Proceso para detección de desnudez en imágenes digitales”, de Luis Enrique Colmenares Guillén y Pedro Iván Tello Flores, plantea un proceso para la detección de desnudos en imágenes digitales, aplicable al filtrado de imágenes con contenido pornográfico en Internet y en equipos de cómputo estándar. En este método se aplican técnicas como segmentación de pixeles, reconocimiento y selección de regiones, así como la realización de operaciones en las regiones encontradas dentro de imágenes digitales con el fin de detectar desnudos.

Las anteriores son una muestra de las 36 solicitudes de registro de patentes de investigadores de la Máxima Casa de Estudios en el estado, que reflejan la diversidad de propuestas científicas y del desarrollo que han alcanzado prácticamente todas las disciplinas del saber en la institución, lo que la coloca, sin duda, a la vanguardia de las instituciones de educación superior en Puebla y una de las mejores posicionadas en este rubro en el contexto nacional.

Sistema de captura de movimiento en la UNAM

Hernando Ortega Carrillo, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la unam, creó un sistema de captura de movimiento con aplicaciones en las áreas de entretenimiento (animaciones), mercadotecnia, capacitación e, incluso, salud (control de prótesis y aparatos ortopédicos).

Se trata de una tecnología de bajo costo —mínimo 10 veces más barata que la comercial— que puede ser utilizada por cualquier persona, inclusive usuarios no expertos en el área de cómputo. Además, el software  es el mismo para cualquier aplicación, y sólo se requiere una (o varias) cámara web .

El programa ya tiene derechos de autor en nuestro país y está en trámite la patente en Estados Unidos y Canadá. Otra herramienta —que se complementa y que es capaz de capturar movimientos muy finos de la mano, milimétricos y aún más pequeños—, llamado “Sistema mecánico para la medición de movimiento de objetos y/o cuerpos flexibles de forma indirecta”, ya obtuvo la patente en México.

El joven científico explicó que este sistema comenzó a aplicarse en animación, donde una empresa ya tiene la licencia; ahora ha pasado a la robótica: “Tomamos los movimientos de los individuos y los reproducimos con los robots”.

La idea es que en el corto plazo los robots edecán puedan mostrar objetos en un aparador, puedan llevar ropa, aretes o lentes, y que comiencen a moverse y a hablar en cuanto la gente se acerque a observar el producto, y que sean interactivos. En el supermercado pueden ofrecer productos diversos para degustación, igual que ahora lo hacen los demostradores humanos, “pero todo con movimientos muy reales. Ésa podría ser la siguiente aplicación comercial del sistema.

En Japón comienza a usarse esta tecnología, pero a costos muy altos. En México aún no existe, y podría resultar muy atractiva, consideró Ortega Carrillo. En el ámbito del entretenimiento se han creado animatrónicos; el objetivo es que las personas piensen que hablan con un robot con inteligencia, pero quien le da movimiento está en otro lado, escondido.

En el área biomédica, el académico del IIMAS colabora con Leonardo Rodríguez Sosa, de la Facultad de Medicina (FM), quien explicó que su objetivo consiste en contar con un programa de cómputo que permita medir, de manera automatizada y sencilla, la actividad motora de animales de laboratorio.

Se ha desarrollado un programa de cómputo, inicialmente denominado Crayfish Tracker, destinado a la observación cuantitativa de la actividad locomotora de los langostinos colocados en el acuario; al compararlo con otros similares, éste ofrece varias ventajas como reducir el uso del espacio en el disco duro, pues sólo guarda las coordenadas espaciales y temporales, no almacena las imágenes.

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