¿Libro impreso o digital? Entrevista a Miguel Agustín Limón Macías

Libro impreso o digital

Por Mario Hernández Cerón  | Periodista.-

Para diversos investigadores y académicos, el desarrollo de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la evolución del libro y la lectura se han transformado y modifican las actividades de los agentes de toda la cadena de la producción de libros: escritores, editores, impresores, distribuidores, libreros, lectores, especialistas en derechos de autor y bibliotecarios.

Para algunos, el libro como lo conocemos se enfrenta a su apocalipsis ante las nuevas herramientas digitales. Estamos sufriendo la quinta mutación del libro: primero fueron las tablillas sumerias, luego los rollos de papiro, los códices, el libro impreso y ahora el libro digital.

Para Miguel Agustín Limón Macías, director general de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), esta nueva situación “no significa un apocalipsis.

¿Cuál es el quid del libro? Es la transmisión del conocimiento de experiencias, de creación. Creo que en algunos casos se transmitirá todavía por la impresión, pero existen otras maneras. Los que somos de otra generación estamos muy acostumbrados al teléfono porque escuchamos la voz e interactuamos, los jóvenes están acostumbrados al mensaje. Criticamos esos nuevos usos. Debe perdurar lo más profundo: el contenido del libro. Desde un libro de texto, una novela o un libro de información respecto a la salud o el medio ambiente. El libro impreso va a permanecer ciertamente; yo creo que en otros formatos. En otros países esto se generaliza”.

Miguel Limón Macías afirmó que el libro digital ha crecido más en Estados Unidos que en Francia o Alemania: “Creo que habrá países en que su introducción será más lenta. Existen elementos que facilitan el uso del libro digital, no hay que usar espacio de almacenaje, el libro es de producción inmediata, el tiraje es en proporción exacta a la demanda y por lo tanto de menor costo. Por poner un ejemplo: en la edición de 2000 libros, hay un porcentaje que se vende en los primeros meses y otro que nunca se vende. La producción digital o por pedido (existen máquinas para imprimir ejemplares en la misma librería) fomenta ahorros para el consumidor”.

La tecnología modificará el concepto de las librerías 

Las librerías, vislumbró, quizás lleguen a ser centros donde uno llegue con sus diferentes gadgets y pida éste o aquel libro. “Esto nos va a permitir acceder a libros que están agotados y cuya reimpresión resulta incosteable; libros de muy diferentes épocas podrán salir al mercado. Hay una librería que me llama la atención en la ciudad de Guadalajara, la Gonvill, de Plaza Andares, que tiene toda un área de  gadgets, además de un concepto muy interesante de librería impresa”, comentó el titular de la que se reconoce como la editorial más grande del mundo, la CONALITEG, con sus 190 millones de libros repartidos en el presente ciclo escolar.

En su momento las copias fotostáticas tuvieron efectos en los derechos de autor y ahora se habla de que los libros interactivos tienen sus consecuencias nocivas para la industria del libro. “El usuario de libros digitales difícilmente va a leer una novela de 500 páginas, quizá un  En busca del tiempo perdido de Marcel Proust o  Los Thibault de Roger Martin du Gard. No va a ser posible leer novelas de 2 mil páginas y el medio tendrá que ser el libro impreso o tal vez habrá una tendencia hacia otro tipo”.

La digitalización ensancha las posibilidades de un conocimiento más rico y diverso

Sobre el comportamiento del editor, subrayó que deberá adaptarse a un nuevo medio, porque en el fondo se trata de un oficio que promueve contenidos; tendrá que llegar a acuerdos especiales, no gastará en papel o, si lo hace, con la producción inmediata no se invertirá en almacenaje o en inventarios extras; esto tiene también sus ventajas.

En el caso de los lectores, las alternativas son muchas. “Un amigo me decía, convenciéndome de los beneficios de las tablets: «mira, aquí traigo 3 mil 500 libros». Toda una biblioteca, pero todavía más interesante porque eran libros sobre política y economía, es decir: le permitiría acceso a autores que sólo podría consultar en varias bibliotecas y, acá, digitalmente, con escribir el nombre encuentra la información”, enfatizó Limón Macías, quien, entre otros cargos, se desempeñó como secretario de Educación en el estado de Jalisco.

Visualizar las bondades de las nuevas tecnologías ensancha las posibilidades de la investigación, el conocimiento, el acceso a archivos y a bases de datos. “Los métodos tradicionales de hacer tesis son cosa del pasado. También hay otras cuestiones de contexto. En nuestros tiempos no existía un Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), la información era escasa y exclusiva. Ahora se tiene la obligación de entregar la información, existen elementos para que los muchachos tengan un conocimiento más amplio y diverso. El reto para los educadores es motivar a las nuevas generaciones para que aprendan a usar estos medios en beneficio de su educación”.

El encargado de ejecutar la política pública educativa más exitosa del país (los Libros de Texto Gratuitos, mismos que se han convertido, por su laicidad y por el apoyo que representan al gasto familiar, en referente para la identidad de los mexicanos) resaltó que se debe trabajar con los libros para hacerlos más atractivos. “Buscar que existan más libros interactivos digitales. Corresponde a la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) de la Subsecretaría de Educación Básica (SEB) hacer las evaluaciones pertinentes, podríamos enviar muchos más contenidos complementarios vía Internet. Hemos tenido una experiencia muy positiva de selección de libros de secundaria vía Internet y la respuesta ha sido superior a 95% en 22 entidades. Ello nos puede dar la pista de que sí hay usuarios de este medio, entre maestros y alumnos.

Se habla en estos momentos de más de 30 millones de personas que tienen acceso a Internet. La mayoría entre 10 y 25 años, o sea, los alumnos. Es una veta que se debe trabajar y explotar, los jóvenes se están comunicando por este medio, porque es lo más natural en su tiempo”.

En ese sentido, los materiales de la CONALITEG tienen una distribución garantizada y sólida. Al respecto, el licenciado Limón Macías señaló que “ahora todos los libros de secundaria están en nuestra página para su consulta libre con 399 títulos de secundaria. El primer objetivo fueron los maestros de secundaria, pero las editoriales accedieron a que esto se hiciera universal. Este sistema permite al maestro hacer referencia a otros libros para que los muchachos fortalezcan sus lecturas. La seb tiene en su portal todos los libros de educación primaria”.

Además de evaluar el impacto tecnológico en la industria editorial, el titular de la CONALITEG estimó que se depreciarán los materiales digitales pues hay productos que están en línea sin ningún costo, lo que incrementa las posibilidades de los lectores. Miguel Agustín Limón Macías se refirió al disfrute e impacto al utilizar los diferentes medios y habló de tres niveles de percepción respecto de una obra de arte: “Al verla en una computadora la experiencia puede ser limitada, pero aún más si el medio es un iPhone; verla en un libro es enriquecedor, pero nunca será igual estar frente al cuadro completo.

Existen reproducciones digitales que nos han permitido escuchar o ver obras de artistas a las que de otra manera no hubiéramos tenido acceso. Es muy diferente a estar presente ante una obra de ópera, ballet o teatro. Lo que hay que fomentar ante esa riqueza de contenidos es que a la persona le interese acceder a más material. Por ejemplo, los libros de arte impresos, con muchas fotografías, serán muy interesantes en el medio físico, pero también habrá posibilidad de acceder a fototecas o archivos, por medios digitales”.

Los Libros de Texto Gratuitos, la política pública educativa más exitosa del país

El titular de la Conaliteg puso en relieve las importantes actividades de producción y distribución de los Libros de Texto Gratuitos y puntualizó que México es el único país del mundo que ha hecho este esfuerzo por 52 años consecutivos. “El primer año fue de 15,4 millones, en el año 2000 iban alrededor de 120 millones; cuando llegué a la administración eran 160 millones, ahora vamos en los 190 millones. Cada año hay un incremento y hemos entregado casi 900 millones de libros en la gestión de 2006 a 2011”.

“Este impacto de producción de libros se debe a la aparición de nuevas materias — Formación cívica y ética y Educación física y artística— en los seis grados de educación básica. Como señaló Jaime Torres Bodet en los inicios de los Libros de Texto Gratuitos: «Los padres muchas veces no tenían los recursos económicos para que sus hijos fueran a la escuela y uno de los aspectos más onerosos era [y es] la compra de los libros de texto». Con esta ayuda, el paquete de libros de primaria cuesta poco más de 60 pesos, los ocho libros. Con este subsidio se ahorran entre 600 y mil pesos. En términos sociales esto es muy benéfico. En secundaria el costo de los seis libros es de 240 pesos, por lo que los padres de familia se ahorran entre mil y mil 500 pesos. Ha sido un apoyo permanente y como Estado nos ha costado mucho menos; ha permitido apoyar la gratuidad, pero además es un elemento muy fuerte para la laicidad y un hecho muy importante en términos de igualdad, es decir: todos tenemos una base común”.

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