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16 octubre, 2018

Finlandia se deshizo de la educación privada y disminuyó las desigualdades

La política en materia educativa puesta en operación por Finlandia tuvo como objetivo disminuir las desigualdades entre sus habitantes. Finlandia es hoy una de las sociedades menos desiguales.

Las políticas públicas Finlandia desafían el sentido común. Dan vivienda, sin condiciones, a personas que de otra forma tendrían como techo el cielo y sus nubes —a lo que debe sumarse la nieve, recordando que es un país situado al norte del mundo—, y les otorgan asistencia para buscar trabajo. Este país tiene en marcha un programa, en fase experimental, de entregar una renta básica a cada ciudadano por el solo hecho de ser ciudadano, es decir, a cambio de nada.

El sistema escolar finlandés prescinde de las tareas —esas labores que sistematizan la repetición y que nos preparan además para ser productivos a toda hora—, y se enfoca en que el aprendizaje sea una actividad placentera, como señala el cineasta Michael Moore en su documental “¿Qué invadimos ahora?”.

A pesar de éstos y otros contrasentidos, el sistema escolar finlandés es uno de los más celebrados en el mundo gracias a que en las evaluaciones de desempeño sus niños y adolescentes alcanzan los más altos puntajes a nivel global, por lo que es objeto de estudio.

Queriendo dar con la quintaescencia del sistema escolar de Finlandia y replicar su éxito en otras latitudes, se le ha descompuesto en partes para examinarlo. Así, se ha descrito que éste pondera la cooperación por encima de la competencia, que sus maestros gozan de gran prestigio social, o que la educación es pública y gratuita entre los 7 y los 16 años.

La lógica apuntaría a que basta con que países como México reproduzcan estos elementos para que sus niños y adolescentes alcancen los mismo resultados en las evaluaciones internacionales de desempeño escolar que los conseguidos por los niños y adolescentes finlandenses. Pero, como ya se ha visto, los finlandeses son afectos a contravenir el sentido común.

La política en materia educativa puesta en operación por Finlandia en la década de los 70 del siglo pasado no tuvo como objetivo último puntuar alto en las evaluaciones internacionales para acceder a los créditos de instituciones internacionales o asegurar inversiones extranjeras. La finalidad de esta política pública fue disminuir las desigualdades entre sus habitantes. Finlandia es hoy una de las sociedades con las menores brechas de desigualdades entre sus ciudadanos.

El secreto del éxito de esta política para disminuir las brechas entre los que más y lo que menos tienen fue —sí— instituir la educación pública y gratuita, asegurando el acceso a la educación a todos, pero también —y aquí va el contrasentido finlandés— suprimir la educación privada. En la mayoría de los estudios que detallan las características del sistema educativo finlandés, este último elemento suele obviarse.

Consulta la nota completa en: El Economista


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