(Sobre) vivir para contarlo

Por Miguel Barberena.-

El punto de partida de la nueva novela de Álvaro Uribe (México D.F., 1953), Morir más de una vez, es el cáncer de pulmón que se le diagnosticó en 2008. “Creí que iba a morir”, confiesa desde las primeras páginas, pero el tratamiento —extirpación de medio pulmón y quimioterapia— fue exitoso. Uribe sobrevivió para escribir la más íntima y memoriosa de sus novelas.

No era la primera vez que nuestro autor tenía un roce con la muerte. La novela empieza en 1979, cuando Álvaro Uribe (aquí bajo el alias de “Manuel Artigas”) sufre un aparatoso accidente automovilístico en el sureste de Francia, en compañía de dos amigos mexicanos.

Luego de dos aproximaciones a la muerte, no extraña que en una parte del libro Uribe se identifique con el personaje de la película Fearless (encarnado por Jeff Bridges), que luego de sobrevivir a un terrible accidente aéreo pierde el miedo al “más allá”. Álvaro se ha salvado de morir más de una vez y aquí se desdobla en varios “yo” para narrar una biografía novelada. Se inspira en sus lecturas del francés Marcel Schwob (“cuentista inigualable”), autor de Vidas imaginarias, para narrar sus propias vidas imaginarias.

Recurre también a la famosa cita de Arthur Rimbaud “Je est un autre ” (“Yo es otro”) para explicar el sentido de su novela. Porque Álvaro es “yo” y también sus otros “yo”: “Manuel Artigas”, un autor que ha escrito algunos libros bajo el seudónimo de “Álvaro Uribe”; también “Alberto Urquidi”, joven estudiante de la Sorbona en los años 70, que será después consejero cultural de la Embajada de México en Francia y en la de Nicaragua, un diplomático con aspiraciones literarias, admirador de Marcel Schwob.

De esa forma el autor recuerda, inventa, imagina, fabula: comienza por relatarnos bajo la máscara de “Manuel Artigas” lo que habría pasado con esos tres amigos en Francia de no haber ocurrido el accidente automovilístico, antes de que él regresara a México, le operaran el cáncer y escribiera una novela titulada

Morir más de una vez . Son los recuerdos del futuro. La novela gira en torno del “yo” que narra su vida y la de sus amigos durante los años bohemios del departamento en la rue Bonaparte: está “José Juan”, un pintor mexicano de brocha gorda (o “muralista monocromático”) al que le es concedida una segunda oportunidad tras caer de un tercer piso; también “Pierre-Luc” (o “Pierlucas”), un debutante cineasta franco-mexicano que anhela filmar el milagro de José Juan; y “Josefina” —o “Joséphine”—, una novia de juventud que pudo o no haber acabado de clocharde  en las calles del Barrio Latino.

Otra historia es la de “Gabrielle Anghelotti”, una traductora de la embajada de México en París, cincuentona pero todavía deslumbrante, como es manera de las francesas: inteligente, bella, intelectual.

Había servido a los embajadores Torres Bodet, Octavio Paz y Carlos Fuentes, además de tener contacto con escritores y artistas como el pintor Juan Gris o el “pope” del surrealismo André Breton. Había escrito el borrador de una novela titulada La ballena azul.  Ese manuscrito y un viejo retrato de Gabrielle en el Jardín de Luxemburgo son los misterios que irá descubriendo el otro “yo” narrador.

La última historia es la de “Saúl”, un pintor mexicano en París con una desaforada vida erótica, hasta que se enamora de “Nadine” al extremo de vivir con ella y prácticamente adoptar a su hija regordeta, “Nadia”. Obviamente llega el momento en que el mexicano las abandona y vuelve a su país. Años después, regresa a París donde se reencuentra con la pequeña Nadia, ahora ya hecha toda una mujer. Sobra decir el resto…

Francófilo y afrancesado (que no es

lo mismo), Álvaro Uribe ha escrito por fin su novela francesa. Morir más de una vez  trata de su educación sentimental e intelectual en París, su Rayuela  personal. Parte del interés del libro son los paseos que ofrece por los más diversos barrios y lugares de la capital de Francia, con descripciones que sólo un verdadero conocedor puede plasmar, como “uno de esos días típicos del otoño parisiense en que las nubes inquietas se deslizan tan cerca de la tierra que todo el mundo camina con la cabeza gacha para no toparse con ellas.”

Fino estilista, Álvaro Uribe ha escrito, entre otros títulos, Topos  (1980), La audiencia de los pájaros  (1986), La otra mitad  (1999), La parte ideal  (2006), El taller del tiempo  (2003), —ganadora del I Premio de Narrativa Antonin Artaud— y Expediente del atentado  (2007).

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