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15 junio, 2018

Mi hijo pega a otros niños: ¿qué hacer para solucionarlo?

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Si un niño o niña suele atacar a otros, hay que actuar de inmediato para cortar con esa dinámica.
Si el acoso escolar y las agresiones entre menores de edad en general es un problema social es en parte porque muchos padres y madres no afrontan esta clase de situaciones cuando son sus hijos los que pegan a otros niños. Esta asimetría hace que las víctimas reciban toda la presión, mientras que en el ámbito familiar de los agresores, reina la permisividad.

Afortunadamente, hay adultos que dan el primer paso para solucionar esta clase de situaciones, y se preguntan “¿qué hacer si mi hijo pega a otros niños ya sea en la escuela o fuera de ella?”.

En este artículo repasaremos varios consejos y pautas a seguir para que esta conducta deje de producirse, actuando sobre la educación del pequeño. Así, independientemente de si un hijo se involucra en dinámicas de bullying o pega a su hermano, evitaremos daños mayores.

1. Llévalo al psicólogo

Muchos problemas de comportamiento de los niños pueden ser solucionados sin la intervención de los psicólogos, pero el hecho de pegar habitualmente a otros niños es lo suficientemente grave como para actuar de manera consecuente con nuestra preocupación y recurrir a profesionales que ofrezcan una atención psicológica personalizada.

2. Haz que se sienta apoyado en su proceso de cambio

Está claro que maltratar a otras personas es malo moralmente, pero eso no significa que nuestro comportamiento frente a nuestro hijo o hija deba estar guiado por la venganza o por los ánimos de causarle daño físico o psicológico. Todo lo que hagamos en relación a la agresividad del menor debe estar orientado a que deje de tener esas tendencias, y a nada más.

3. Muestra una conducta ejemplar

No todos los niños que muestran tendencia hacia la agresividad con sus iguales hacen eso por el hecho de haber tomado ejemplo de sus padres. Pero, en cualquier caso, conviene ser especialmente cuidadosos a la otra de gestionar bien nuestras propias frustraciones al asimilar situaciones que nos hacen enfadar.

4. Interésate por sus sentimientos

Es importante tener una comunicación regular con nuestros niños, especialmente si han estado pegando a otros, para darles la oportunidad de expresar su malestar. Muchas veces esa agresividad es producto de frustraciones que nada tienen que ver con la víctima y, incluso, estas pueden nacer en el propio hogar.

5. Asegúrate de que cumple los objetivos de la terapia

El trabajo que se hace en la consulta del psicólogo debe tener consecuencias en el día a día del pequeño, no solo dura el tiempo durante el cual transcurre la sesión. Mantente al corriente de los objetivos terapéuticos a seguir y monitoriza su cumplimiento o incumplimiento.

Consulta la nota completa en: Psicología y mente.


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