“La educación inclusiva aporta más a la persona sin discapacidad que a quienes la tienen”, Marta Medina

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Marta Medina tiene algunas cosas claras. Es necesaria más formación docente sobre inclusión para que el profesorado le pierda el miedo a la inclusión. También falta decisión política para abordar la escuela inclusiva.
¿Qué es para usted la educación inclusiva?

Para mí es el derecho a la educación de todas las personas. Va más allá de un derecho, es un proceso pedagógico y ético. Una persona que se dedica al mundo educativo está de algún modo obligado a creer en la educación inclusiva, porque no se educa para unos pocos, se educa para todos. El objetivo de la educación inclusiva es generar una estructura social justa, y esto significa ofrecer a todas las personas, con sus necesidades y características, un tratamiento educativo equitativo.

¿Cuáles son los principales problemas que existen a la hora de hacer efectiva la inclusión educativa?

Los principales problemas que he rescatado: la LOMCE en sí misma constituye un obstáculo para conseguir la educación inclusiva, porque se promulga sin contemplar las medidas que contempla la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de la ONU, de 2006, y de obligado cumplimiento. El contenido de la ley no se ajusta e, incluso, va en contra a veces, no garantiza el derecho a la educación inclusiva. La ley habla de “mejora” de la calidad educativa, pero habla de resultados, categorización, medir.

Otro de los problemas es una especie de incoherencia entre las medidas para atender a la diversidad y lo que supone la inclusión. Por ejemplo, la evaluación psicopedagógica está desnaturalizada. Tuvo una razón de ser muy buena y loable -garantizar la equidad-, pero luego dista mucho de eso.

Si su trabajo es con jóvenes con discapacidad en el tránsito a la Universidad, no debe trabajar con muchos jóvenes. Ahí justo (o incluso antes, en el Bachillerato) es donde está el cuello de botella educativa de este sector.

Son pocos. La criba está sobre todo en la ESO. Intentamos rescatar a esos pocos que llegan a Bachillerato y acompañarlos a la universidad. Trabajamos desde la información y los recursos que tiene la Universidad hasta eliminar miedos sobre una institución tan elevada, porque muchos jóvenes piensan que si el instituto ha sido complicado, la universidad será más. Es cierto que trabajamos con pocos, pero también es cierto que a esos pocos los animamos, les damos la información y el apoyo para que lleguen a la universidad. Cada año son más, afortunadamente. La mayoría de los estudiantes con discapacidad en Bachillerato deciden continuar su formación académica en la universidad a distancia, porque piensan que la universidad presencial no va a tener los apoyos y recursos que necesitan.

Consulta la entrevista completa en: El Diario de la Educación

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