Siete recursos para evitar las faltas ortográficas

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Inadvertida para todos aquellos que ya no estamos en edad de escolarización, la ortografía es, y muy probablemente seguirá siendo, una de las piedras en el zapato de muchos estudiantes.

  • La más obvia de todas, dada la naturaleza de la ortografía, es la de señalarles las faltas ortográficas que veáis o escuchéis allí donde estéis. Nos guste o no, el mundo que se encuentra fuera de las paredes del aula está repleto de incontables errores ortográficos tanto en carteles como en anuncios, que incluso han generado algunas páginas web, e iniciativas ciudadanas como las Brigadas ortográficas, dedicadas a poner estos errores a la vista de todos.
  • Acotad las normas ortográficas según el entorno comunicativo en el que se utilicen. Pese a que muchos lo consideran una devaluación del lenguaje, y aún está por consensuar lo legítimo de determinadas aplicaciones ortográficas, a estas alturas resulta innegable que no hablamos de la misma manera cuando lo hacemos a través de nuestros dispositivos móviles que cuando lo hacemos de viva voz. Enseñadles que la rigidez ortográfica de un mensaje a veces responde a un código que se encuentra condicionado por factores como el medio comunicativo que se esté utilizando, el objetivo que se pretende alcanzar con esa comunicación o, sobre todo, al grado de exigencia que el emisor de ese mensaje tenga sobre su propia ortografía. No hay que olvidar que, por poner un ejemplo cotidiano, un mensaje de móvil permite, de forma más o menos aceptada socialmente, una cierta forma de escritura que no es trasplantable a otras situaciones comunicativas.
  • Haced de su aprendizaje un juego, o además de tener dificultades para asimilar los conocimientos ortográficos terminarán por darles la espalda por considerarlos aburridos e impropios de unas vacaciones de verano. En este sentido, existen plataformas como cazafaltas, cómo dije qué dijo o, para los más pequeños, Mouse que permiten a sus jugadores descubrir como escribir correctamente una o varias palabras en un entorno (video)gamificado, mientras se divierten.
  • Divertíos. Aunque parezca mentira dada la fama que acarrea, la ortografía puede ser una importante fuente de diversión: dobles sentidos, palabras de diferente significado que se escriben de forma igualmente diferente pese a sonar igual… Los juegos de palabras son un divertimento que podéis jugar en familia y que permitirá a vuestros hijos divertirse sin darse cuenta de lo mucho que están aprendiendo. Otra forma de diversión es convertir el aprendizaje ortográfico en un reto a través de algo tan cotidiano como un crucigrama o, si vuestros hijos ya se acercan a la adolescencia, aplicaciones como 94 segundos.
  • Ya sea juntos o por separado, el acto de leer es quizás, y entre muchas otras cosas, la mejor forma de adquirir competencias ortográficas y en lectoescritura, aprendiendo además a través del disfrute de algo tan importante para la formación (y la vida) de cualquier persona como es sumergirse en un libro interesante. Para lograrlo podéis echar mano de libros físicos, digitales o plataformas que promueven la lectura como Leemos, pero en todo caso dejad que sean ellos quienes elijan su propia lectura y dadles ejemplo enfrascándoos vosotros también en una actividad tan pedagógica como, sobre todo, estimulante.
  • Acostumbradlos a consultar el diccionario. La era de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha aportado numerosas iniciativas para el aprendizaje ortográfico, pero también nos ha dejado sin excusas para no buscar el significado de una palabra que se desconoce o que no sepamos cómo escribir. Versiones pensadas para dispositivos móviles de páginas como la del Diccionario de la lengua española, de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), permiten disponer de forma inmediata de lo que antes suponía el peso equivalente a cientos de páginas de definiciones con total comodidad.
  •  Enseñad con el ejemplo. Aunque pueda parecer una perogrullada, no olvidéis que la educación (la ortográfica y la de cualquier otro tipo), empieza en casa. Escribir es un acto comunicativo más íntimo, por lo que determinados errores pueden pasar desapercibidos, pero el habla crea hábitos ortográficos positivos y negativos. Cuidar nuestra manera de escribir es quizás la mejor estrategia de todas las disponibles para que vuestros hijos aprendan ortografía. Y para refrescarla, os proponemos seguir los consejos que os hemos ido recomendando hasta aquí. Si son buenos para ellos, lo serán también para vosotros.

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