Educación cívica y jornada electoral

Tendremos conflicto poselectoral, AMLO no aceptará el dictamen de las urnas. Para provocar ese conflicto cuenta con masas fieles o descontentas por varias razones, que están dispuestas a seguirlo, sin importar el daño que hagan a la joven democracia.

Por Carlos Ornelas.
 *Académico de la UAM 

Hay dos formas en que se imparte la educación cívica: la formal y la informal. La primera persigue que los estudiantes adquieran conocimiento y comprensión del conjunto de normas que regulan la vida social, se enseña en las escuelas mediante libros de texto y otros materiales. Se trata de que las personas conozcan sus derechos civiles, políticos y sociales, así como las obligaciones que tienen como ciudadanos. La mayoría de los autores de libros de texto consideran que el propósito principal de las materias de civismo (que en México llevan diferentes nombres) es fortalecer la identidad nacional; lograr que todos, desde su época de estudiantes de primaria, se identifiquen como ciudadanos que comparten una historia, un territorio y ciertos atributos comunes a la comunidad nacional.

Durante el régimen de la Revolución Mexicana, este tipo de educación era memorista y cargada de nociones falaces. A quienes estudiamos la primaria y la secundaria en los años de la unidad nacional, por ejemplo, se nos hacía repetir y grabar en la memoria que México era una república representativa, federal y democrática. Eso durante los años de mayor autoritarismo y control vertical de los ciudadanos vía las instituciones corporativas.

Hoy los textos y los propósitos han cambiado, hay más apertura, la democracia ya no es nada más una aspiración, tenemos cualidades de un régimen republicano, aunque todavía falta mucho por avanzar. Hoy están en boga nociones de educación intercultural, diversidad y respeto a las minorías y a los diferentes.

Mediante la educación informal se adquieren e interiorizan los valores y las actitudes de la ciudadanía, éstos no se pueden memorizar, son parte de la democracia sustantiva. La educación informal no necesita de planes de estudio ni textos ni docentes especializados. Se da de manera natural, en la vida cotidiana, se reproduce a través de la familia, la prensa, los medios y la convivencia social en el trabajo, los juegos y las comunidades de todo tipo.

En las sociedades democráticas se reproducen la democracia y los valores democráticos (participación, tolerancia y respeto a las instituciones republicanas) por medio de este tipo de educación y del ejercicio de los derechos políticos. Las elecciones son, por definición, el ejemplo más nítido de educación cívica.

Debido al proceso electoral, en estos días, observamos buenas y malas prácticas de educación cívica. Las primeras fueron la participación masiva de los ciudadanos en la jornada del domingo y desde antes en su preparación. Los votantes se contaron por decenas de millones y alrededor de tres millones participaron activos como funcionarios de casilla y representantes de los partidos políticos. La jornada fue limpia, con escasas irregularidades, según la mayoría de las fuentes.

Las malas prácticas las ofrece el ex candidato del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, Andrés Manuel López Obrador, quien acusa de corruptos a los que votaron por el PRI, “sin necesidad”, subraya. En la campaña ya había acusado de masoquistas a los que votaran por Peña Nieto. Mas, según la más elemental de las normas de la democracia el voto es libre. “Puedo votar por quién me dé la gana, no necesito de razones ni estar marcado por la necesidad”.

Si bien, la noche de las elecciones, cuando estaba escoltado por Cuauhtémoc Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente y otras personalidades, parecía que AMLO aceptaría su derrota, al día siguiente volvió a su retórica del fraude; demanda que se anulen las elecciones. Además, amenaza con acciones, pero asegura que otros serán los culpables. “Si los consejeros del IFE y los magistrados del TEPJF no me nombran presidente —parece decir—serán los responsables de lo que pase”.

Sospecho que tendremos conflicto poselectoral, AMLO no aceptará el dictamen de las urnas; según él la televisión (y la mafia del poder, que pronto reaparecerá en su oratoria) impusieron a Peña Nieto. Para provocar ese conflicto cuenta con masas fieles o descontentas por varias razones, que están dispuestas a seguirlo, sin importar el daño que hagan a la joven democracia. Eso es el peor ejemplo de educación cívica.

A juzgar por sus propuestas y sus actitudes, AMLO representa la verdadera restauración del régimen de la Revolución Mexicana.

       

Carlos.Ornelas10@gmail.com

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