Educación AZ
20 noviembre, 2018

Padres que viven la vida de sus hijos

¿Quieres tranquilidad? Educa más y protege menos.
El día 20 de noviembre celebramos el día Internacional de los Derechos del Niño, por lo tanto hoy es el día Internacional de los Padres, las Madres, Maestras y Maestros, de los Gobernantes, de la Sociedad, porque los niños nos necesitan a todos para que hagamos valer sus derechos. Así que voy a aprovechar esta fecha para hacer un alegato sobre el importante papel de los padres, de la Familia, como máximos responsables de proveer de estos Derechos a los niños.

Me duele cuando escucho que los “niños de hoy en día” son una colección de maleducados y caprichosos. Porque los niños son lo que los adultos les enseñamos a ser. Lo que tu y yo les enseñamos a ser.  Así que aprovechemos el día de hoy para recordar a las familias, a la escuela, a todos nosotros, que los niños tienen derechos.

El derecho  a tener unos padres que educan con los ojos abiertos y no unos “forofos” con ensoñaciones.

El derecho  a tener niñez, a vivir su niñez, a reír, a disfrutar su niñez, pero también tienen derecho a llorar en su niñez, tienen derecho a aprender a afrontar el malestar que también es parte de la niñez, y en la infancia se sufre como se sufre en otras etapas de la vida. No nos confundamos: evitarles a nuestros hijos todas las situaciones de potencial riesgo para su “felicidad”, lo que hace es alelarlos, hacerlos dependientes, dubitativos, inseguros, hacerlos sentir “poca cosa”. Enseñarles a afrontarlas les dará seguridad y autoconfianza.

El derecho a acertar y a equivocarse.

Los niños tienen derecho a asumir responsabilidades acordes a su edad.

Tienen derecho a vivir en el presente y no ser considerados unos opositores a futuro adulto.

Los niños tienen derecho a enfadarse y tienen derecho a que se les enseñe cómo manejar sus enfados.

Los niños tienen derecho a jugar y también tienen derecho a aprender, a que se estimule su curiosidad.

Tienen derecho a tener éxito pero también tienen derecho a que les alentemos en sus fracasos.

Consulta la nota completa en: Escuela para padres


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