Ciencia y Tecnología
24 diciembre, 2018

Piénsatelo bien antes de aconsejar a tus hijos que no estudien carreras humanísticas

Dicen que existe la costumbre en la Universidad de Stanford de llamar “fuzzy” a los estudiantes de las carreras de humanidades y ciencias sociales, y “techie” a los de ingenierías y ciencias duras. Eso inspiró a Scott Hartley a escribir su libro “The fuzzy and the techie: why the liberal arts will rule the digital world”, que compré, curiosamente, en unas de las pocas tiendas físicas que tiene Amazon, en una de las esquinas de Central Park.

Atrajo mi atención apenas lo vi porque incide en uno de los temas que más me obsesionan: la hibridación de saberes. He escrito bastante sobre eso en este blog. La tesis principal del libro, con la que estoy plenamente de acuerdo, es la necesidad de superar la división artificial que ha creado el sistema de educación formal entre las disciplinas científico-tecnológicas (las llamadas STEM) y las humanísticas (o “artes liberales”). Éste es un reto que tiene la innovación educativa porque en el modelo actual hay una brecha. Se han levantado unos muros absurdos que hacen muy difícil la mezcla de saberes entre ambos ámbitos del conocimiento.

Artes Liberales vs. disciplinas STEM

Las llamadas “Artes Liberales” (“Liberal Arts”) son de difícil traducción en términos educativos españoles, incluso europeos. Son mucho más que “artes”. Hablamos, más bien, de disciplinas que se estudian para descubrir el conocimiento por el conocimiento, para ser más libres, sin un fin laboral concreto. No buscan el éxito profesional en un ámbito específico, ni especializarse, sino que nos exponen a una amplia diversidad de saberes. Hoy las Artes Liberales incluyen la Literatura, Filosofía, Ciencias Políticas, Arte, Historia, Matemáticas, Ciencias Sociales, Religión e Idiomas, entre otras. Por agruparlas más, puede decirse que abarcan las Humanidades, las Ciencias Sociales y las Artes, además de las Matemáticas, y las Ciencias Naturales.

Las disciplinas STEM, por su parte, responden al acrónimo formado por las siglas en inglés de Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering), y Matemáticas (Math). Como se ve, las Matemáticas se la disputan ambos mundos pero, a decir verdad, su evolución histórica la ha ido situando cada vez más en el mundo STEM que en las Artes Liberales, a pesar de que los buenos matemáticos recuerden, con razón, que es una disciplina que (además de rigor y utilidad) implica creatividad, belleza y abstracción, habilidades que se asocian a la educación liberal. De hecho, el debate sobre la importancia de tener más graduados en STEM tiende a descuidar el hecho de que las ciencias puras (por ejemplo, Física, Matemáticas, Biología, etc.) podrían reconocerse como parte del canon de las Artes Liberales.

Lo que está claro es que el diseño curricular de las carreras liberales suele ser más flexible, polivalente y multidisciplinar que el de las carreras STEM. El propio término “fuzzy” (difuso) sugiere esa diversidad. Hay menos asignaturas troncales y los alumnos tienen la posibilidad de seleccionar más materias optativas. En las artes liberales la especialización se da después, en los masters. No ocurre en los estudios de grado, como sí pasa en los STEM.

Consulta la nota completa en: www.amaliorey.com


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