Aprendizaje idílico a un paso de Vigo #España

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Crecer en libertad, educados en el respeto y la autonomía personal. Es la oferta del CRA Antía Cal, de Gondomar.

Durante un par de horas cada día, los 70 alumnos de entre 3 y 6 años del Colexio Rural Agrupado (CRA) Antía Cal, de Gondomar, entran y salen de su clase al jardín con libertad, incluso pueden mojarse si lo desean. ¿Un descontrol? En absoluto, todo lo contrario más bien: cuando abandonan el aula tienen que dejar las zapatillas -sí, usan zapatillas de casa en el cole- y ponerse unas botas de agua y un chubasquero; cuando vuelven a entrar, se quitan las katiuskas y se calzan las zapatillas. Si se mojan, en clase tienen ropa de repuesto y se cambian.

Nada en este colegio es normal. Todo fluye en un mundo idílico donde los niños son tratados con respeto, el mismo que se les exige y enseña a tener.

La historia de este colegio con seis aulas distribuidas en cinco parroquias de Gondomar es innovadora desde su nacimiento. «Hasta el año 89 eran escuelas unitarias -rememora Iria Mosquera, su novísima directora-, pero decidieron formar uno de los primeros colegios rurales agrupados (CRA) de Galicia. Les permitía tener más servicios. Ese espíritu de innovación lo seguimos manteniendo». El CRA Antía Cal tiene pequeñas unidades en las parroquias de Chaín, Couso, Morgadáns, Peitieiros y Vilaza; son edificaciones de cuento rodeadas de jardín y decoradas de forma muy similar gracias a una subvención que consiguieron de Obra Social de La Caixa. Y todas comparten profesores especialistas de Inglés, Educación Física, Música, Pedagogía Terapéutica (PT) y Audición y Lenguaje (AL).

Consulta la nota completa en: La Voz de Galicia

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