Estudio Delphi sobre la educación en México

Por Samuel Schmidt – UDGLA, Jorge Gil – UNAM-QEPD, Miguel Ángel Islas Chío – SNTE.-

 

En un estudio auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) surgieron las siguientes preguntas sobre el sistema educativo: ¿Los alumnos están motivados para ir a la escuela? ¿Son apoyados y animados por sus padres? ¿Les es interesante el curriculum? ¿Cuentan con buena salud? ¿Los padres y alumnos están disponibles para asistir a la escuela regularmente?

¿Los maestros están motivados o es solamente un empleo? ¿Las autoridades son sensibles a las necesidades del sistema educativo y a las del país o el discurso de apoyar al sistema educativo es simplemente una plataforma de campaña política y electoral? Sin duda son una buena base para analizar el sistema educativo.

En contra de lo que se cree, el sistema educativo es dinámico, en su interior constantemente suceden transformaciones, aunque la calificación del desempeño en general parece no satisfacer a la sociedad en general. En los últimos años se han logrado avances importantes para garantizar la rendición de cuentas y lograr la transparencia en los procesos educativos: tenemos la creación del Centro Nacional de Evaluación, del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha hecho accesible la evaluación a las escuelas por medio de Internet; de esa manera cada vez se cuenta con mayor disponibilidad de datos sobre el desempeño escolar para que la sociedad pueda tomar decisiones educadas para asegurar la mejor educación de sus hijos.

Es persistente la queja sobre la existencia de un problema de inequidad de género y geográfica, y hasta entre subsistemas del sistema educativo. Al parecer no queda muy claro el camino a seguir para contar con un sistema educativo homogéneo.

Hay educadores que reportan haber perdido apoyo del medio social al sistema educativo, que su reputación se ha lastimado y se escucha la queja sobre la politización del sistema educativo; se requiere recuperar el reconocimiento y apoyo para maestros y alumnos, y la redefinición del papel de la escuela y los educadores.

Todo parece indicar que el terreno es propicio para emprender una gran reforma educativa, solamente falta vencer las resistencias políticas y tener una visión clara de hacia dónde reformar. Resultados del estudio Delphi Este estudio se realizó en ocho ciudades (Aguascalientes, Distrito Federal, Pachuca, Ciudad Juárez, Puebla, Tlaxcala, Veracruz y Villahermosa), se recibieron 160 cuestionarios aplicados a 13 grupos de expertos (abogados, académicos, arquitectos, comerciantes, empresarios, funcionarios públicos, ingenieros, legisladores, médicos, profesores, funcionarios de la sep y de sindicatos. Entre los resultados centrales del estudio se encuentra que los tres principales problemas del sistema educativo son:

1) Falta de apoyo gubernamental, que se compone de:

• Falta de políticas educativas asertivas;

• Falta de visión sobre la relevancia de la educación;

• Falta de inversión y mala asignación de recursos, y

• Corrupción en el manejo y asignación de los mismos.

2) Planeación curricular:

• Planes de estudio con bajo nivel o mal diseñados, y

• Planes de estudio descontextualizados de la realidad.

3) Profesorado:

• Falta de mecanismos de reemplazo y promoción de la planta docente;

• Bajos salarios (miserables);

• Falta de profesores y mala planeación de horarios;

• Falta de capacitación metodológica y mecanismos eficientes de actualización docente;

• Falta de principios, ética, motivación docente, y

• Falta de diseño y preparación de material didáctico.

 

 

Por nivel educativo los cinco problemas más importantes son:

Preescolar

• Maestros mal preparados;

• Desnutrición de alumnos;

• Indiferencia de autoridades;

• Falta de capacidad pedagógica;

• Maestros mal pagados, y

• Cobertura insuficiente.

Primaria

• Maestros mal preparados;

• Desnutrición de alumnos;

• Maestros mal pagados;

• Alumnos desmotivados;

• Aspectos económicos;

• Indiferencia de autoridades, y

• Planes de estudio anacrónicos.

Secundaria

• Falta de especialización;

• Maestros mal preparados;

• Desnutrición de alumnos;

• Indiferencia de autoridades;

• Alumnos desmotivados;

• Planes de estudio anacrónicos, y

• Deserción escolar.

Media superior

• Cobertura insuficiente;

• Falta de especialización;

• Alumnos desmotivados;

• Maestros mal preparados;

• Deserción escolar;

• Metas de corto plazo (sexenal);

• Planes de estudio anacrónicos, y

• Desnutrición de alumnos.

Licenciatura

• Desvinculación con el sector productivo;

• Aspectos económicos;

• Falta de especialización;

• Cobertura insuficiente;

• Falta de orientación vocacional;

• Maestros mal preparados;

• Indiferencia de autoridades, e

• Inequidad.

Posgrado

• Aspectos económicos;

• Análisis de problemas fuera de la realidad;

• Desvinculación con el sector productivo;

• Planes de estudio anacrónicos;

• Falta de asesores; e

• Inequidad.

Destaca en todos los niveles: los maestros mal preparados y mal pagados. La indiferencia de las autoridades deja de ser problema en el posgrado. En otro nivel encontramos que de una lista de problemas se identificaron los siguientes, con un promedio de 8 hacia arriba (el máximo es 10):

La expectativa de solución de estos problemas es más bien pesimista, ya que 42,2% espera que suceda en menos de tres años, en contraposición a 50,3% que piensa que será de nueve a 15 años y 5% que cree que no se solucionarán nunca. Dada la cultura política mexicana, que pone sus esperanzas en escenarios de seis años, nueve años implica una incertidumbre elevada dado que no será durante este gobierno y hablar del siguiente implica una distancia en el tiempo muy larga.

Reforma educativa

De los encuestados, 87,5% piensa que la reforma educativa debe hacerse obligatoria, 56,3% que debe hacerse gradualmente, 41,9% que se deben desarrollar esfuerzos de excelencia y 40% que debe empezarse por lo que está peor, mientras que 81,3% considera que la reforma educativa debe hacerse para mejorar la calidad de vida, 52,5% para mejorar la competitividad y 48,1% para mejorar el bienestar.

No existe un apoyo fuerte a la propuesta de ampliar la jornada escolar de 8:00 a 16:00 horas (45%), 44,4% opina que se quede como está, 59,4% recomienda elevar la duración del año escolar de los 200 días actuales a 250 días; 46,3% sugiere pasar del sistema de media superior a un sistema anual, 50% hacer trimestral el ciclo de educación superior y 53,8% pasarlo a anual (la suma de los porcentajes no da 100 porque cada opción se calificaba por sí misma); 50,63% apoya la noción de reducir grupos y hacer más escuelas, mientras que 71,9% propone especializar las escuelas normales y 10%, que se conviertan.

Entre quienes participaron en la encuesta, 90% piensa que es responsabilidad del gobierno promover el desarrollo de tecnología, 85% que es de las universidades públicas, 66,8% que es del sector privado y 63,7% de las universidades privadas.

La escuela debe ser un eje comunitario, el profesor es gestor escolar porque solamente 2,5% apoya que debe ser líder político o comunitario; son necesarios los filtros para contratar profesores y 42,5% piensa que hay que reubicar maestros, aunque no hubo mayoría que apoye la propuesta de mejorar pensiones para impulsar el retiro voluntario de profesores. El sindicato debe concentrarse en cuestiones laborales.

La educación debe ser humanística, científica y con menor apoyo, física, artística, que desarrolle oficios y habilidades manuales; 38,1% piensa que hay que establecer escuelas para superdotados y para gente con capacidades diferentes. En el estudio se presentan las recomendaciones específicas sobre los contenidos que deben buscarse en los distintos niveles educativos. Pero para cerrar este artículo, hay que destacar la expectativa de los encuestados con respecto a que sea el gobierno quien tome la batuta para modificar el sistema educativo.

La educación abierta y a distancia de la UNAM

Entrevista a Judith Zubieta García

Por  Mario Hernández Cerón.-
Periodista. 

La educación abierta y a distancia se está convirtiendo en una opción muy importante para dar atención y respuesta a grandes segmentos de la población que antes quedaban excluidos. Este proceso está sujeto a una mejora continúa para garantizar la calidad, afirmó la doctora Judith Zubieta García, titular de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien enfatiza: “no se vale que a las personas excluidas les otorguemos —por pobres, por su ubicación geográfica, por su condición— una educación de segunda o de tercera”.

“Por eso, tanto el diploma o el certificado del bachiller como los títulos de licenciatura que otorga la unam son idénticos (a los del sistema escolarizado), con el plus de que algunos estudiantes nos han reclamado que por favor le pongamos que su formación es a distancia porque esto implica que ya manejan las nuevas tecnologías”, añadió la doctora en Sistemas por la Universidad de Pennsylvania.

La cuaed tuvo su origen en 1972, con la creación del Sistema Universidad Abierta que impulsó el dr. Pablo González Casanova. En 1997 y 2003 experimentó algunas reorganizaciones administrativas para depender ahora de la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM.

Sobre el significado y desarrollo de la educación abierta, la doctora Zubieta García, que también dirige el Verano de la Investigación Científica en la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), comentó que inicialmente no contaba con el apoyo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Hoy en día también las están incorporando para responder a dos fenómenos que caminan en paralelo: uno de ellos es el cuestionamiento del modelo ortodoxo o tradicional del salón de clases, encerrado, con alumnos en actitud pasiva, maestros responsables de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por otro lado, la necesidad de buscar nuevos mecanismos que atiendan y den respuesta a grandes segmentos de la población que han sido privados de la oportunidad de acceder a la educación.

“Es una respuesta —agregó— a esas demandas no del todo palpables, pero ciertamente sentidas e identificadas por expertos y tomadores de decisiones en materia del sistema nacional educativo y, por otro lado, es un cuestionamiento del modelo actual que exige estar confinado, con un alumno pasivo, el maestro responsable de todo, el salón de clases en el que no hay demasiada comunicación.

Esto no propicia la colaboración, no existen en el método tradicional posibilidades de respetar las diferentes formas de aprender que tenemos los individuos. Entonces empezamos a echar mano de las tecnologías para hacer y plantear nuevos retos en materia de generación y apropiación de conocimientos”.

Al explicar que en el sistema educativo mexicano los jóvenes que no logran entrar a los sistemas presenciales ven en la modalidad abierta y a distancia una posibilidad que, además, les permite trabajar, la doctora Zubieta García, experta por más de cinco años en Innovación Continua en la misma coordinación, manifestó estar convencida de la responsabilidad que tiene el Estado en la educación, misma que debe acompañarse con el surgimiento de nuevas universidades, la construcción de nuevas aulas y la formación de nuevos profesores.

“La pirámide demográfica del país —añadió— tiene años dando señales de que habrá una demanda muy fuerte de aulas a nivel de educación superior y esto no ha sido del todo atendido, a pesar de que se construyeron nuevos sistemas. En el régimen tecnológico se enfatizaron algunas opciones alternas al sistema ortodoxo universitario, pero no hay presupuesto que alcance para las demandas educativas de un país como el nuestro que tiene fuertes rezagos. Entonces hay que echar mano de la educación auspiciada o auxiliada por las tecnologías, con modelos no presenciales y aprovechando que las tecnologías han sido aceptadas por nuestra población”.

La doctora Zubieta, que también se ha desempeñado como Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) y profesora de los Posgrados en Ingeniería y en Ciencias de la Administración, habló del seguimiento que se les da a los alumnos, tomando en cuenta que muchos de ellos vienen con serias deficiencias, por lo que se proporcionan cursos propedéuticos en donde se enseña desde la administración de tiempo y cómo aprovecharlo, para generar una disciplina de estudio.

“La educación a distancia —explicó— por más maravillosa que sea, por muy avanzadas que estén las tecnologías, no nos sirve si no se trabaja en que el alumno no se sienta solo en la computadora, sino que participe en las actividades grupales. Tratamos de fomentar el surgimiento de comunidades de aprendizaje.

Aunque cada uno esté en su comunidad (uno en Chimalhuacán y el otro en Oaxaca) debe promoverse la participación en actividades grupales, en foros de discusión y en videoconferencias. Aseguramos que maestros, tutores y asesores estarán pendientes de su desarrollo, pues las plataformas tecnológicas nos permiten dar seguimiento a las actividades.

Es decir, no se sabe qué hace un maestro dentro del salón de clases, pero yo sí sé qué hacen los profesores en esta plataforma. Es importante mantener motivados a los estudiantes, por eso tutores y alumnos están en vigilancia. Si en 15 días (los alumnos) no se han metido a la plataforma en alguna de las asignaciones, vía correo electrónico, vamos a ver qué está pasando, cómo les podemos ayudar, qué necesitan”.

La experta en educación a distancia, que también pertenece al Sistema Nacional de Investigadores de México (SNI), habló de la importancia de innovar en las formas de transmitir el conocimiento y dijo que los principales retos de la cuaed son “trabajar más en los modelos educativos, el asunto de la construcción del conocimiento demanda nuevos usos de la tecnología. Hasta ahora hemos adaptado a la tecnología que tenemos. Se trata de un reto enorme y es labor fundamental de pedagogos, psicólogos educativos y epistemólogos que deben cuestionar los modelos y paradigmas que se usan tradicionalmente para educar. Aunque las tecnologías nos permiten muchas cosas, poco estamos innovando en la forma de transmitir conocimiento o de propiciar las condiciones para que el estudiante se apropie de ese conocimiento”.

“Otro reto —subrayó— es aprovechar que un alto porcentaje de nuestros estudiantes tiene teléfono celular, por lo que podemos diseñar cápsulas o hacer unidades de aprendizaje que puedan ser escuchadas, vistas o atendidas en un dispositivo móvil. Los jóvenes utilizan mucho las tecnologías para la comunicación, no para el aprendizaje. Toman fotos, mandan correos, están en Twitter, navegan.

Es mucho propósito de comunicación y es sobre todo lúdico, es diversión; tenemos que diseñar cosas que les permitan utilizar las tecnologías que ya tienen con fines de aprendizaje y que entonces empiecen una nueva relación personal con la tecnología”.

La doctora Judith Zubieta García, quien es autora de numerosas publicaciones especializadas y otras de divulgación, se refirió a que existe “un fuerte compromiso con diversas entidades de la república y el gobierno del Distrito Federal en el nivel de bachillerato con un programa novedoso y, a la par, hemos creado cursos cortos, diplomados, esto que le llaman «educación para toda la vida». Esto no es exclusivo de los que se reciben y después tienen que mantenerse actualizados, nos interesa atender necesidades de la población que no tuvo la oportunidad de cursar estudios universitarios”.

El bachillerato es un programa de estudios totalmente diferente al del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), pues para empezar es de dos años y con dedicación de tiempo completo puede concluirse en uno. Ante la pregunta: ¿Cuál es el perfil del estudiantado?, la doctora Zubieta García respondió que “en las primeras dos o tres convocatorias, los estudiantes en realidad eran adultos jóvenes; esto quiere decir, eran jóvenes que en el momento que les tocaba cursar una licenciatura no tuvieron esa posibilidad y ahora trabajan, algunos de ellos son madres o padres de familia y ven en la educación a distancia una vía para mejorar en su trabajo.

Entonces, ese fue el perfil que teníamos en un principio”. En las últimas convocatorias se observa un proceso de rejuvenecimiento, la educación a distancia resulta muy atractiva para los jóvenes como primera opción. La funcionaria consideró que los indicadores, aunque pocos, son favorables porque en comparación con otros sistemas educativos con mucha más antigüedad como los de la Universidad Abierta de Cataluña, en España, y la Open University de Gran Bretaña, por poner un ejemplo, tienen bajas tasas de eficiencia terminal.

Sobre el tipo de tecnología con la que deben disponer los alumnos para tomar los cursos, comentó: “Deben tener acceso a Internet porque todo está montado en plataformas. No es muy sofisticado lo que se necesita, ya que hasta en un café Internet tienen lo que necesitan; lo importante es que formen hábitos de estudio que involucren disciplina para concentrarse en las lecturas, trabajar con los materiales y participen en los ejercicios de autoevaluación para titularse”.

Por último, la titular de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia calificó de muy estimulante tener como estudiantes a mexicanos migrantes en ciudades de Estados Unidos, principalmente en Chicago, Los Ángeles y San Antonio, pero también alumnos en España y Canadá. “Si a esto se le puede decir servicio exportable también está el Programa Toda la UNAM en Línea , cuyo propósito es facilitar el acceso público y gratuito a los conocimientos, productos, acervos y servicios de la universidad”.

 

Numeralia

La cuaed presenta una compilación de las actividades académicas, proyectos y eventos que desarrolla, en conjunto con las entidades académicas de la unam y de otras instituciones de educación superior, todas ellas dirigidas a la comunidad universitaria.

El saber práctico

Por Lorenzo García Aretio.-
Catedrático de la Universidad de uned y titular de la cátedra unesco de Educación a Distancia.

Quienes trabajamos como docentes, diseñadores, responsables institucionales, técnicos, estudiosos, investigadores, etcétera, de la educación a distancia tenemos diversas formas para aproximarnos al conocimiento y desenvolver las competencias requeridas en cada caso. Nos estamos refiriendo a las diferentes formas de aproximación al saber sobre la educación a distancia en sus múltiples manifestaciones, dimensiones y propuestas con que esta modalidad se nos presenta a lo largo de las últimas décadas.

Trataremos de proponer las que nos parecen las más destacadas formas de este saber: saber práctico, saber técnico, saber científico y saber teórico. Hoy nos referiremos únicamente al saber práctico.

El saber práctico sobre la educación a distancia Estaríamos hablando del saber basado en la experiencia, saber experimentado o espontáneo. Sería el saber propio del práctico, del educador a distancia que con base en el ensayo y error, por ejercicio o por hábito, sabe cómo actuar en las diferentes ocasiones que le brinda esta forma de educar. Es ésta una de las maneras más usuales de saber dentro de este ámbito. Se refiere a una intervención guiada por el sentido común, por hábitos, experiencia, tradición, creencias y teorías implícitas. Es una actuación que no se fundamenta en ninguna reflexión crítica consciente, ni en fundamentación científica alguna, sino en lo que es propio de esa forma de educar/enseñar según quienes la practican. En consecuencia, se transmite de forma no sistemática.

En este sentido, la mayoría de modelos y pautas de conducta de todos y cada uno de los agentes implicados se ponen en acción porque es lo asumido por la generalidad, sin llevarse a cabo ninguna reflexión previa sobre la adecuación, o no, de los mismos.

No se da sistematización ni planificación intencional expresa, sino que por medio de la observación y de la experiencia se asumen aprendizajes a partir de los diversos modelos y propuestas conocidas que nos rodean. Se trata, en definitiva, de un saber hacer que se sostiene por uso, quizás rutina, e inculcación de hábitos. Este saber sobre la educación a distancia sería un saber directo, carente de reflexión o conciencia y, consecuentemente, desprovisto de argumentos que muestren por qué se actúa así y no de otra manera. Se trataría de aplicar aquello que vi hacer, aquello que intuyo o que hago con no malos resultados, pero sin razones ni tecnológicas ni científicas. Parece que es a través de este saber mediante el que se educa de forma mayoritaria, no sólo en educación a distancia, sino también en los sistemas más convencionales.

El conocimiento de la educación a distancia de carácter más fiable y científico está aún “en pañales” y el poco que existe se encuentra escasamente asimilado y muy poco divulgado. Amén del convencimiento que muchos tienen de que ese tipo de conocimiento sirve para poco, dado que lo que hacen, basado en la experiencia, funciona bien.

Naturalmente, no despreciamos este tipo de saber. Es más, estamos convencidos de su valor y de la necesidad de que quienes no tienen experiencia realicen una inmersión en situaciones prácticas exitosas que otros desarrollan.

Además, no nos cabe la menor duda de que esta práctica con sus aplicaciones relativas a la educación a distancia proporciona, aún sin percatarse de ello, principios y saberes experimentados, recogidos del ejercicio, de la práctica, pero que tienen un fundamento teórico y una base tecnológica o científica. Existen propuestas y corrientes que abogan por reconocer al profesor como generador de su propia teoría respecto a casos concretos, más un aplicador de teorías generales, propuestas por otros.

Alumnos e-learning en Latinoamérica

Guadalupe Maa cursa el segundo cuatrimestre de la maestría en competencias pedagógicas y hasta la fecha no conoce la cara de sus compañeros ni de sus profesores. Esta joven de 27 años es una alumna e-learning, es decir, una de las más de 150 millones de personas en el mundo que estudian el nivel superior en la modalidad a distancia, una forma de aprendizaje basada en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Actualmente, en América Latina y el Caribe los alumnos digitales demandan abrir la matrícula ante el creciente número de estudiantes jóvenes. De forma aproximada, se cuenta con 24% de educandos menores de 25 años en nivel superior, aunque el promedio de edad desde la década de los setenta se mantiene en 30 años, asegura Silvia Camejo, profesora de la Universidad Nacional Abierta (UNA) de Venezuela.

Reyna Paz Avendaño (RPA): ¿Por qué decidiste estudiar a distancia?

Guadalupe Maa (GM): Me pareció una buena opción porque me permite trabajar. Aunque sé que mi maestría dura un año y medio, no pierdo tiempo en transportarme físicamente, por lo que le puedo dedicar de cuatro a seis horas diarias a mis tareas. Aparte puedo estudiar desde mi casa o cualquier lugar con Internet y eso me resulta muy barato. Al igual que Guadalupe —inscrita en la Universidad Virtual de Michoacán— recibe por correo electrónico sus tareas y descarga a través de una plataforma las lecturas que debate con sus compañeros; todos los alumnos de esta modalidad convierten en imprescindibles los materiales de apoyo como impresos digitalizados, videos multimedia, blogs, consulta de páginas web y chats.

RPA: ¿Qué momentos de tu maestría valoras más?

GM: El cambio de mi percepción. Al principio creía que sería muy fácil estudiar en línea, pero me he dado cuenta de que sí hay calidad en este tipo de modalidad, además, el hecho de no ver a las personas físicamente hace que las valores por su trabajo. También eso ocasiona un compromiso de mi parte para lograr un aprendizaje verdadero.

Profesores

La educación a distancia, según señala Lesbia Colina Colina —en su artículo “La EaD desde la perspectiva de las tic” publicado en la revista Telematique (2009)— es un sistema configurado con diseños tecnológicos, asumido y facilitado por una institución educativa a través de un estudio asesorado por el docente, quien se caracteriza por entregar materiales a sus estudiantes, dispersos geográficamente, a través de Internet.

Es evidente que este enfoque rompe el concepto tradicionalista porque el maestro no funge como núcleo sino como un asesor. Éstos deben responder a mayores exigencias en el uso de las tecnologías y cambiar la forma de llevar a cabo el proceso de aprendizaje.

El funcionamiento es sencillo. Cada profesor tiene asignados determinados estudiantes a quienes orienta, aplica exámenes, proporciona contenidos especializados y envía información a su correo, así como propicia la generación de redes entre ellos. “No tenemos límites en cuanto a espacios en la plataforma, más bien esos huecos son de personal académico. Entre mayor sea el nivel de estudios, más difícil es la contratación docente. Para la maestría se requiere que tengan posgrado y en licenciatura, maestría”, precisa Manuel Moreno Castañeda, rector del Sistema de Universidad Virtual (SUV) en Guadalajara.

Pobreza

Los estudios y publicaciones relacionadas con este tema refieren al e-learning  como una herramienta clave que eleva la calidad educativa, reduce las desigualdades en el acceso a la enseñanza superior, garantiza la educación en zonas marginadas e impulsa el desarrollo de nuevas tecnologías.

Jorge Vega Iracelay, director de Asuntos Legales y Corporativos de Microsoft en el Cono Sur, lo reafirma. Precisa que este tipo de aprendizaje es el pilar para erradicar la pobreza —punto contenido en los Objetivos de Desarrollo de Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proyectados a 2015— ya que la inclusión del Internet en las políticas educativas asegura la formación de una población informada.

Un poco de historia Internet nació de las universidades estadounidenses, por eso no es de extrañar la premura de incorporar en sus planes de estudios las nuevas tecnologías. En 1958, el proyecto militar arpanet (sistema de interconexión hecho a partir de ordenadores entre agencias federales y universidades) fue la cuna de una red de redes que originó la World Wide Web (www).

A partir de ese momento, la educación superior experimentó cambios. En Australia, nacieron 48 instituciones a distancia, lo mismo sucedió en Gran Bretaña con su Open University, así como en Canadá y Japón. Cuando los países europeos y asiáticos desarrollaban este nuevo tipo de enseñanza, en América Latina las políticas militares impidieron su imitación. Tuvieron que pasar 20 años para que la educación a distancia cobrara fuerza en el Cono Sur. Venezuela fue el primer país en crear, en 1977, la primera Universidad Nacional Abierta (UNA), seguido de Costa Rica con la fundación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Hoy en día existen 110 universidades virtuales registradas en el Consorcio-red de Educación a Distancia, incluidas las estancias que proporcionan diplomados y cursos a distancia, en las que se imparten licenciaturas como matemáticas, informática, ingeniería industrial, contaduría, administración de empresas, desarrollo sustentable, pedagogía, periodismo, mercadotecnia y ciencia política, entre otras.

Retos

Un reto que enfrenta este modelo educativo en América Latina y el Caribe es de índole cultural. Existe una resistencia que piensa en la educación a distancia como inválida. El motivo: la creencia de que la universidad no existe sin aulas.

“Cuando las personas escuchan por primera vez aprender vía Internet , les es difícil de concebir, no imaginan cómo será su día a día y las inminentes dudas llegan: ¿qué voy a hacer?, ¿dónde estará mi maestro?, ¿dónde veré mis trabajos?, ¿trabajaré en equipo?”, expresa la doctora Guadalupe Vadillo, miembro del Espacio Común de Educación Superior a Distancia (ECOESAD).

En palabras de la especialista, esta modalidad es tan efectiva que llega a rendimientos académicos iguales o superiores que la educación presencial, porque crea en el estudiante una individualización. “Los maestros pueden ver a cada uno de sus alumnos de manera independiente. Todos están en primera fila, no sucede como en las aulas: si un estudiante es inseguro, se sienta hasta el rincón, escondiéndose con sus otros compañeros y el sistema de evaluación le permite egresar sin aprendizajes reales”, platica Guadalupe Vadillo.

El otro reto que se debe superar es la conectividad y el acceso a equipos con Internet de banda ancha. De acuerdo al Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la banda ancha es la transmisión de datos por la cual se envían simultáneamente varias piezas de información, con el objeto de incrementar la velocidad de transmisión efectiva.

En sí, es una tecnología de módems que permite el tráfico de datos muy veloces a través de una línea telefónica convencional, con la opción de mantener una conversación en el auricular mientras se está navegando por Internet. “Lo que buscamos es rapidez para crear la dinámica de intercambio informativo veloz. Permitir al estudiante ir a donde quiera y consultar los recursos de aprendizaje que la plataforma ofrece en el momento que desee. Es un problema que debe enfrentarse de manera estratégica por la iniciativa privada y el gobierno”, comenta la ejecutiva del ecoesad.

Cifras

Con base en la información proporcionada por la página Internet World Stats-Usage and Population Statistics, al 31 de marzo de 2011 había más de dos mil millones de usuarios de Internet en el mundo, lo que equivale a 30 por ciento de la población mundial. De ese total, 216 millones de personas pertenecen a América Latina y el Caribe, siendo Chile (45 usuarios por cada 100 habitantes), Uruguay (43 usuarios por cada 100 habitantes), Brasil (41 usuarios por cada 100 habitantes) y Colombia (37 usuarios por cada 100 habitantes) los principales consumidores.

En 2010, el continente americano tenía 488 millones de usuarios de Internet, lo cual implicó un aumento considerable respecto a los 126 millones correspondientes a 2000, según indican las gráficas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Agenda Digital, ¿necesaria?

Por Ernesto Piedras.-

Director general de The Competitive Intelligence Unit (CIU).

 

 

Hay términos que parecen tomar vigencia o ponerse de moda, incluso nos cansa escucharlos tan seguido. Ni dudar que la “Agenda Digital” (ad, ad Nacional o adn, ad o Méxicoadm, o como se le denomine) puede ser uno de estos casos, aunque más vale que la renombremos o nos acostumbremos a usarla porque es muy importante para dejarla desatendida.

Pero, ¿qué es eso de una Agenda Digital?

Se refiere al conjunto de políticas públicas

enfocadas al uso de las Tecnologías de la

Información y la Comunicación (tic) encaminadas

a contribuir al desarrollo integral,

económico y social de un país a través

de su potencial para mejorar la calidad de

la educación, incrementar la transparencia,

aumentar la productividad y competitividad,

además de lograr un mejor gobierno

mediante una mayor participación y compromiso

ciudadano.

¿Qué no es una Agenda Digital?

Conviene no confundir sus alcances e implicaciones

y reflexionar acerca de lo que

no es, de modo que a continuación se detalla

lo que una Agenda Digital no es:

• La instrumentación de gobiernos

electrónicos;

 El diseño de regulación para algún

sector en específico;

•  La adquisición de tic en y para el

gobierno, ni los esfuerzos aislados

de una Secretaría de estado para el

impulso de estas tecnologías en su

área;

•  Tampoco es un proceso de

adopción y conectividad a Internet,

ni de la enseñanza de computación

en las escuelas, pero debe

contemplar un esfuerzo amplio y

coordinado de fomento al capital

humano mediante las tic, que

produzca un cambio importante y

sostenido en el desarrollo del país.

Entonces,

¿qué es una Agenda Digital?

 La baja penetración de los servicios de telecomunicaciones

entre la población mexicana,

principalmente en accesos de Internet,

se traduce en una brecha digital tanto en

el país como en términos internacionales.

De esta forma, surge la necesidad de realizar

un salto tecnológico o leapfrogging  para

alcanzar una agenda de nueva generación

que ayude a desarrollar una estrategia integral

en materia digital.

 El desarrollo de una Agenda Digital debe

ser un esfuerzo del máximo nivel político

y con el liderazgo apropiado, que articule

una serie de acciones que permitan el acceso

pleno de la población a las herramientas

de la Sociedad de la Información y el Conocimiento.

Cabe insistir que es menester

contar con una política pública enfocada

al desarrollo de las tic. De esta forma, es

posible definir una Agenda Digital como:

Un conjunto de políticas públicas con visión

de largo plazo, enfocadas a promover el desarrollo

económico y la equidad, basados en

la intensificación del uso de las tic, y que

busca efectos sustanciales sobre el empleo,

la productividad y la competitividad en sectores

estratégicos de la economía nacional

como salud, educación y servicios gubernamentales,

entre otros, para fomentar la

participación de la sociedad, el gobierno y la

industria en el desarrollo tecnológico.

Es importante reconocer que este esfuerzo

no corresponde exclusivamente al gobierno,

representa una responsabilidad compartida

entre todos los actores de las tic

en el país. Necesitamos una ad que sea un

mapa de ruta, una política gubernamental,

pero aún más, una política de estado que se

aísle al máximo de vaivenes transexenales,

estilos personales de pensamiento, calendario

político, años electorales, etcétera.

Una política de estado que, como en el caso

de los sectores de educación y salud, garantice

la marcha continua de un proyecto tan

importante como este, el de la conectividad

democrática de todos los mexicanos.

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