17 enero, 2015

¿Y si no hubiera TIC? ¿Son las TIC una herramienta más?

Educar es mucho más que llenar de datos la cabeza, es preparar a las personas para la vida y para que sepan marcarse y perseguir sus objetivos en la sociedad. La vida, la sociedad y la escuela no deben ser compartimentos estancos, no debe haber separación entre ellas.
tic aula

Con la educación se debe intentar la formación de personas sensibles, respetuosas, creativas, autónomas, con conocimientos y espíritu crítico. Personas capaces de participar socialmente valorando y planteando alternativas. Es indispensable mantener viva la capacidad de asombro para ayudar a que permanezca el deseo de aprender que será el responsable de tener alerta los sentidos, apreciar mejor la belleza, percibir las sensibilidades de los demás, ser más creativos…

Es fundamental conseguir personas capaces de valerse por sí mismas ya que cuanto menor es la autonomía personal mayor es la inseguridad y la infelicidad; la dependencia de los demás lleva a ser más vulnerable, influenciable y dependiente de las circunstancias.

¿Cómo pueden ayudar los enseñantes a conseguir esta educación con su quehacer diario? Está claro que no todos los métodos ayudan en esta línea:

  • Si en las aulas se favorece la pasividad del alumnado ¿se le enseña a implicarse, a sentirse parte de algo, a participar?
  • Si en las aulas se practican actividades rutinarias ¿se está ayudando a desarrollar la curiosidad, la creatividad?
  • Si se trabajan actividades individuales fundamentalmente ¿se está favoreciendo el aprendizaje al trabajo en grupo, al contraste de ideas, al respeto a todas ellas, al compromiso social…?
  • Si no se trabajan las emociones ¿se está preparando para enfrentarse a las dificultades, a las decepciones, a la tristeza…, o sea, a la vida?

Está claro que son necesarios métodos de trabajo que permitan ocupar el lugar central al alumnado. Para ello, el profesorado debe comenzar conociendo “el material humano” con el que va a desarrollar su tarea ya que es lo que establecerá el ritmo y la forma de trabajo; la heterogeneidad del aula debe estar presente permanentemente para conseguir sacar lo mejor de cada uno. Este conocimiento es lo que nunca puede faltar en un proceso educativo pues es lo que debe marcar la tarea a realizar. Hay que establecer pequeños retos y objetivos alcanzables con un grado de esfuerzo razonable para que cada vez sean más autónomos.

El profesorado también debe enseñar a hacer preguntas y buscar sus respuestas, así como facilitar al alumnado hablar en el aula para que pueda comunicar y contrastar las interpretaciones de lo que aprende, para que comparta significados. La interacción social en las aulas es indispensable para el aprendizaje de conocimientos, de expresión oral, de relación interpersonal…

De todo lo anterior se desprende que el aprendizaje no tiene sentido si no está fundamentado en y orientado hacia el entorno vital, el geográfico y el social, por ser donde se dan y se darán los momentos vividos presentes y futuros . El entorno, visto así, nos ofrece ya multitud de herramientas de aprendizaje que deberemos saber utilizar. Otras herramientas pueden ser materiales didácticos diversificados y seleccionados cuidadosamente que eviten la idea de las certezas absolutas, cosa que puede ocurrir con el uso de un solo libro de texto.

En la sociedad que hoy conocemos, las TIC han llegado a ser una parte importante y significativa del entorno, de ahí que sean unas herramientas, o algo más que herramientas, muy valiosas. Pero el uso de las TIC no lo resuelve todo: será conveniente usar las TIC pero haciendo que aporten aprendizaje e implicación del alumnado. Los dispositivos TIC permiten comunicación, búsqueda de información, realización de gestiones en internet, visión de textos, reprodución de multimedias, acceso a campus on-line, desarrollo de ejercicios autocorrectivos, toma de fotos y vídeos, la publicación en internet, compartir materiales, grabar entrevistas… lo que facilita el aprendizaje autónomo y favorece la creavitidad. No usarlas, ni educar en su uso, en estos momentos sería tanto como educar para la vida en una sociedad obsoleta.

Ahora las TIC no pueden ser ignoradas en el aula, porque la revolución que han provocado permite una conexión de forma inmediata con los demás y esto está llevando a que el aula no es el único lugar de aprendizaje; hay una “nueva aula” creada por las tecnologías de la información y la comunicación que democratiza el acceso al aprendizaje. Es necesario enseñar a aprender a aprender.

Ahora bien, sean unas herramientas u otras las que se utilicen en cada momento no debe olvidarse que el objetivo es formar personas para vivir en sociedad. Las herramientas, por sí mismas, nunca harán que al sonar el timbre queden ganas de más y sí lo puede conseguir el entusiasmo por realizar una tarea bien seleccionada.

Esto no es algo utópico, este buen hacer es algo que ya ponen en práctica una buena cantidad de docentes, responsables y profesionales, que cada vez son algo más que ejemplos aislados. Para cerciorarse de esta realidad basta con profundizar un poco en el trabajo de cualquiera de las gentes de la tribu. ¡Gracias a todas ellas!, porque… ¡No hay mejor defensa de una enseñanza pública de calidad que el trabajo bien hecho!

Este artículo ha sido elaborado por Dolores de Lama y Virgilio Marco, del Equipo de Coordinación de Educatribu.

Fuente: EducaTribu.net


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