Educación AZ
14 enero, 2019

La familia y la escuela

Lo habrás leído más de una vez. En mi blog personal he reflexionado sobre ello.
También he escrito, específicamente, sobre alguno de los profesionales que trabajan en la comunidad educativa y que algunos –no es mi caso– situarían injustamente en su “periferia”. Por ejemplo cuando, siendo consejero de Educación, quise rendir homenaje a la figura del conserje del colegio.

E incluso fui más lejos (si nos referimos a todo lo que se pone en movimiento para que una Administración funcione –también la educativa–) cuando me acordé del chófer y el escolta del consejero.

Sé que son referencias, las últimas mencionadas o incluso la del conserje, que no habrán abundado en el análisis de qué nos ayuda a educar.

Educa la tribu, sí, pero cuando cualquier profesional de la misma cumple su tarea de manera impecable es interesante destacarlo. Porque la palabra convence pero el ejemplo arrastra. Y el ejemplo en el entorno educativo (en el que estaban quienes te he citado) es especialmente educador.

Primera educadora

Hoy quiero hablarte de una parte esencial de la comunidad educativa: la, con razón, denominada primera educadora: la familia. La que, como decía Goethe, debe dar a sus hijos raíces y alas.

Sobre ella pesa la primera responsabilidad de educar a sus hijos, deber que no puede delegar y al que no cabe renunciar. Sin perjuicio, obviamente, de que los profesionales de los colegios han de apoyar y complementar dicha labor.

La familia confía a la escuela lo mejor que tiene: sus hijos. Y los profesionales de la educación cuentan entre los pupitres de sus aulas, también, con su esencial razón de ser: sus alumnos. Y coincide que lo mejor de la familia (sus hijos) y de los maestros (sus alumnos) son las mismas personas.

Consulta la nota completa en: DameTresMinutos.wordpress.com


Compartir

Articulos Relacionados