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23 agosto, 2018

La senda del éxito del sistema educativo de Finlandia

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Cuando los estudiantes finlandeses obtuvieron en el año 2001 los puntajes más altos en la prueba del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) —pruebas de aprendizaje implementadas por la  OCDE, numerosas personas en el campo de la educación se sintieron intrigadas. ¿Cómo este pequeño país, que no se había caracterizado por lograr buenos resultados en el pasado, pudo situarse en la parte superior de la clasificación? Los mismos finlandeses se sorprendieron. Cuando los estudiantes finlandeses continuaron obteniendo puntajes por encima de lo esperado año tras año, educadores y líderes de todo el mundo comenzaron a ver al país como un ejemplo de lo que se debe hacer para crear sistemas educativos eficaces. No sólo los estudiantes logran sistemáticamente un alto desempeño, sino también las diferencias en el rendimiento académico entre alumnos y regiones son las más bajas en el mundo. Equidad con calidad.

Muchos estudiosos de los sistemas educativos se han embarcado en lo que algunos llaman “turismo PISA” y han viajado hasta Finlandia para visitar escuelas y conversar con profesores, estudiantes y burócratas. Mi equipo y yo fuimos a Finlandia recientemente; y es sorprendente. El sistema desafía muchas premisas de lo que uno esperaría de un sistema exitoso: hay una sola prueba estandarizada al término del segundo ciclo de la secundaria, la jornada escolar es corta, pocas tareas, plan de estudios flexible, profesores con plena autonomía y un gran énfasis en las artes y los deportes. ¡Y funciona! Resulta tentador intentar emularlo directamente y obtener ideas—“mejores prácticas”— con el fin de reproducirlas y adoptarlas en otros contextos.

De hecho, cuando envié tuits sobre nuestro último viaje, algunos se preguntaron con un cierto grado de escepticismo si tenía sentido o no analizar Finlandia cuando las realidades de los países con los que trabaja el Banco Mundial son tan diferentes.  Obviamente, copiar políticas públicas es una ruta equivocada. Para muchos países, repetir lo que Finlandia está haciendo hoy en el ámbito de la educación sería un error. El funcionamiento del sistema finlandés depende, entre muchas otras razones, de profesores de excelente calidad, con muy buena formación capacitación y gran compromiso. Dado que la mayoría de los sistemas educativos carecen de este elemento decisivo, no es posible implementar de manera directa las actuales prácticas de Finlandia.

Si bien es útil entender cómo opera el sistema finlandés hoy, las principales enseñanzas que podemos extraer de la experiencia de Finlandia no se derivan del statu quo, sino de la comprensión del camino recorrido para pasar de ser un país con resultados educativos promedio en los años setenta a ser un país con resultados educativos brillantes en el presente. Lo que es muy útil entender es la senda que siguió Finlandia.

Consulta la nota completa en: América Economía


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