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6 agosto, 2018

Ser bilingüe #ArtículosAZ

Saludos veraniegos.

En nuestros días encontramos la palabra “bilingüe” por todos lados en México. Que si la escuela X es mejor porque es bilingüe, que si los niños deben ser bilingües desde temprana edad, etc. Hagamos un experimento: busquen la palabra “bilingüe” en internet, ¿cuántos resultados obtuvieron? En mi caso, a principios de este mes de agosto, Google me encontró un poco más de 84 millones de referencias en inglés. Vaya, no solamente a México le interesa el tema entonces. Los resultados que aparecieron primero en la lista fueron sobre escuelas bilingües, trabajos bilingües, educación bilingüe, diccionarios bilingües, padres de hijos bilingües, investigación sobre el bilingüismo, etc. Muy interesante.

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En su acepción más generalizada, un bilingüe es una persona que usa dos diferentes idiomas para comunicarse. Sin embargo, en la práctica esta definición no cubre las grandes variaciones que pueden encontrarse. En algunos sectores de investigación lingüística el ser bilingüe presupone un nivel de proficiencia en ambos lenguajes similar al de un hablante nativo de esos idiomas. En otras áreas, el ser bilingüe solamente conlleva el que una persona se pueda comunicar oralmente en dos lenguas. Otras definiciones comprenden el poder leer en dos idiomas. Podemos encontrar muchos libros escritos sobre cómo apoyar el bilingüismo en casa (bilingüismo simultáneo). Pero también hay mucha literatura de investigación sobre el bilingüismo secuencial (cuando primero aprendemos un idioma materno y luego adquirimos una segunda lengua). Ser bilingüe significa muchas cosas para muchas personas.

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En la actualidad la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuenta con 193 países miembros y en el mundo se tienen registrados más de 7,000 idiomas. Esto significa un promedio de 36 idiomas por país, ¿no es así? No, en realidad no. Por ejemplo, en México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) contabilizó 65 lenguas indígenas vivas en el censo de 2010. Una aclaración importante aquí: en México mucha gente tradicionalmente se refería a las lenguas indígenas como el náhuatl, otomí, mixteco, tzotzil, etc. como ‘dialectos’ y lo hacían dando a estas lenguas una categoría inferior a la del español. Esta diferencia no es correcta. Un dialecto es una variación de una lengua y esta variación va ligada usualmente a un aspecto geográfico, de tal modo que hablamos del dialecto mexicano del español, por ejemplo. ¿Sabían que una gran mayoría de los hablantes de estas 65 lenguas indígenas en nuestro país son bilingües? Hablan su lengua materna (la de su pueblo o región) y el español. Si se les hacía que 65 lenguas son muchas, tomen los casos de Brasil (más de 200 lenguas), India (más de 420), etc. En realidad son pocos los casos de países que solamente cuentan con una sola lengua ya que se trata usualmente de aislamiento geográfico, como algunas islas.

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Permítanme compartir algo sobre el caso de mi hijo. Cricket ha vivido siempre en México en una familia 100% mexicana. Su historia es un poco diferente porque su mamá (yo) se ha dedicado al tema de la enseñanza del inglés por muchos años. Yo a Cricket le hablaba en inglés desde que estaba en mi vientre (se pueden imaginar las miradas que me echaban amigos, parientes y extraños). Para él siempre fue natural escuchar dos idiomas diferentes en casa de tal manera que de niño se refería a los dos idiomas con los que vivía como ‘like daddy speaks’ (como habla papi =  español) y ‘like mummy speaks’ (como habla mami = inglés) ya que no conocía los nombres de los dos idiomas que hablaba, solamente sabía que usaba uno con mamá y otro diferente con papá (y todos los demás en casa, familia y escuela). Las lecturas en cama en la noche eran en español con papá y en inglés conmigo. Recuerdo que antes de que naciera me leí muchos libros sobre niños bilingües y cómo los padres pueden ayudarles. La recomendación principal que adopté fue la consistencia, es decir, siempre le hablé en inglés. El plan era que para cuando cumpliera 12 años (edad en la que los dos sistemas lingüísticos de un niño se encuentran ya establecidos usualmente,  según muchos expertos) él podría decidir si prefería que siguiéramos hablando en inglés él y yo o nos cambiábamos al español todo el tiempo. Decidió seguir en inglés y así a la fecha, solamente que si nos escuchan parece que aprendimos el inglés en países distintos. De ‘mummy’ (mami, en inglés británico) pasé a ‘mom’ (mamá, en inglés americano) hace varios años (‘momster’ cuando era adolescente, por hacerse el chistoso) y desde que era niño decía yo que su acento más bien era de Cartoon Network que como el mío (británico). Cricket aprendió el inglés a la par que el español y siempre ha sido algo natural para él cambiar de un idioma a otro sin pausa, lo que se llama code switching = alternancia de código, ir de un idioma a otro en una misma conversación.

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Apenas estamos empezando a descubrir cómo difieren los cerebros de las personas bilingües de las monolingües.* Las habilidades del lenguaje y comunicación se encuentran en su mayoría en el hemisferio izquierdo del cerebro y hace poco se descubrió que los adultos bilingües tienen una densidad mayor de la materia gris. La materia gris es el tejido cerebral que contiene células y fibras nerviosas que procesan información. Resulta muy interesante el que cuando los bilingües hacen alternancia de código (code switching) sus cerebros muestran más actividad en el hemisferio derecho que las personas monolingües. Todo parece indicar que el cerebro bilingüe agudiza la habilidad de concentración y retención. ¿Qué quiere decir todo esto que nos reporta la investigación neurocientífica? Que muy probablemente, dice la Society for Neuroscience, el cerebro de una persona bilingüe en ciernes tiene alteraciones estructurales a una edad temprana por la manera en que es usado para manejar dos idiomas. Esta teoría se refuerza por el hecho de que en los casos de lesiones cerebrales en personas bilingües se consiguen mejores resultados si la terapia de rehabilitación lingüística se lleva a cabo en los dos idiomas que se manejan.

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¡Fascinante!

“Tener otro idioma es poseer una segunda alma” – Carlomagno

*una persona monolingüe habla (emplea) solamente una lengua

M. en C. Rosalía Valero


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